Augusto
Empresario
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Del muro de The Profit Code:
"En 1985, Stephen Schwarzman envió 600 cartas a inversores para lanzar Blackstone.
350 dijeron que no.
Un inversor comprometió 100 millones de dólares, desbloqueando el primer fondo de 1.000 millones, que acabaría siendo el origen de un imperio de 1 billón de dólares.
⸻
En 1985, Stephen Schwarzman intentaba lanzar una nueva firma de inversión llamada Blackstone.
Pero el problema no era la idea.
Era convencer a los inversores.
El capital privado (private equity) todavía era un concepto relativamente nuevo, y las grandes instituciones eran cautelosas a la hora de comprometer capital en una empresa joven sin historial.
Así que Schwarzman hizo algo simple.
Escribió cartas.
Cientos de ellas.
Casi 600 inversores recibieron una propuesta explicando la estrategia y pidiéndoles que apoyaran el fondo.
Las respuestas fueron duras.
Más de 350 inversores rechazaron la propuesta.
Muchos ni siquiera respondieron.
Pero la persistencia terminó cambiando el rumbo de la historia.
Finalmente, un inversor aceptó comprometer 100 millones de dólares, un enorme voto de confianza que cambió la percepción del fondo.
En los mercados de capital, la validación inicial es crucial.
Una vez apareció ese inversor ancla, otras instituciones comenzaron a seguirlo.
La firma terminó recaudando su primer fondo de inversión de 1.000 millones de dólares, lo que dio a Blackstone el capital necesario para competir con los actores ya establecidos.
En las décadas siguientes, Blackstone se expandió en capital privado, bienes raíces, crédito e infraestructuras.
Hoy la firma gestiona alrededor de 1 billón de dólares en activos, lo que la convierte en una de las instituciones de inversión más poderosas del mundo.
Esta historia refleja un principio simple del emprendimiento y las finanzas.
El rechazo rara vez termina con una oportunidad.
A menudo solo filtra el mercado hasta que aparece el inversor adecuado.
A veces, un solo “sí” pesa más que cientos de “no”."
"En 1985, Stephen Schwarzman envió 600 cartas a inversores para lanzar Blackstone.
350 dijeron que no.
Un inversor comprometió 100 millones de dólares, desbloqueando el primer fondo de 1.000 millones, que acabaría siendo el origen de un imperio de 1 billón de dólares.
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En 1985, Stephen Schwarzman intentaba lanzar una nueva firma de inversión llamada Blackstone.
Pero el problema no era la idea.
Era convencer a los inversores.
El capital privado (private equity) todavía era un concepto relativamente nuevo, y las grandes instituciones eran cautelosas a la hora de comprometer capital en una empresa joven sin historial.
Así que Schwarzman hizo algo simple.
Escribió cartas.
Cientos de ellas.
Casi 600 inversores recibieron una propuesta explicando la estrategia y pidiéndoles que apoyaran el fondo.
Las respuestas fueron duras.
Más de 350 inversores rechazaron la propuesta.
Muchos ni siquiera respondieron.
Pero la persistencia terminó cambiando el rumbo de la historia.
Finalmente, un inversor aceptó comprometer 100 millones de dólares, un enorme voto de confianza que cambió la percepción del fondo.
En los mercados de capital, la validación inicial es crucial.
Una vez apareció ese inversor ancla, otras instituciones comenzaron a seguirlo.
La firma terminó recaudando su primer fondo de inversión de 1.000 millones de dólares, lo que dio a Blackstone el capital necesario para competir con los actores ya establecidos.
En las décadas siguientes, Blackstone se expandió en capital privado, bienes raíces, crédito e infraestructuras.
Hoy la firma gestiona alrededor de 1 billón de dólares en activos, lo que la convierte en una de las instituciones de inversión más poderosas del mundo.
Esta historia refleja un principio simple del emprendimiento y las finanzas.
El rechazo rara vez termina con una oportunidad.
A menudo solo filtra el mercado hasta que aparece el inversor adecuado.
A veces, un solo “sí” pesa más que cientos de “no”."
