VirginiaRomera
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- 5 Ago 2025
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“Se busca community manager. Necesaria experiencia y formación en periodismo”.
Leí ese anuncio en LinkedIn en 2013 en un momento de desesperación.
Me había quedado en la calle tras unos años grises en la administración pública (a la que llegué por causalidades de la vida).
La verdad es que no cumplía ni uno de los requisitos de la oferta.
Pero tenía la determinación de querer vivir de escribir y el don de escribir.
Así que lo usé. Para eso son los dones.
Les envié un email. Solo palabras, sin currículum.
Me llamaron para la entrevista. Y aunque salió bien, no me cogieron. Habían elegido a alguien con experiencia y con el título de periodismo.
Les pregunté:
—¿Entonces por qué me llamasteis?
—Por tu email. Nos dio curiosidad. Queríamos conocerte.
Una semana después, sonó el teléfono de nuevo. La persona que habían contratado no terminó de encajar.
Me daban una oportunidad. “Becaria” a los 40 años, a prueba durante 15 días.
Allí me quedé hasta que me ficharon para otra agencia de marketing.
Y llegó 2018, el año en el que me volví a quedar en la calle y me prometí a mí misma cual Scarlett O´Hara que eso jamás me volvería a pasar. Así que me hice FREElance.
Fue cuando descubrí que lo que llevaba años escribiendo en redes sociales, blogs y webs tenía un nombre: copywriting.
Más adelante entendí que había algo más profundo: el storytelling.
Y que, de alguna manera, siempre había trabajado desde ahí. Siempre empezaba los proyectos por el mismo lugar: la historia.
Necesitaba entender quién había detrás, qué merecía ser contado y desde dónde.
En ese camino descubrí algo: las buenas historias no aparecen solas. Hay que saber mirar, preguntar y sostener lo que emerge.
Por eso integré la metodología LEGO® Serious Play® en mi forma de trabajar: porque a veces las manos piensan mejor que las palabras, y construir con piezas de colores desbloquea relatos.
Hoy facilito que marcas y profesionales comuniquen desde su esencia.
Lo hago ordenando su relato de marca para que su mensaje tenga coherencia y fuerza. Y acompañando transformaciones desde Transformer Storytelling, donde enseño que contar historias puede ser tu mejor estrategia.
No, no soy periodista, soy facilitadora de historias.
No creo en las fórmulas mágicas. Creo en el proceso y en el respeto por tu voz.
Esta es parte de mi historia.
La completa te la cuento en el email de bienvenida a mi comunidad, donde también te invito a contarme la tuya.
https://virginiaromera.com/Comunidad-Newsletter/
P. D. Vaya susto cuando vi “Funcionaria” en mi perfil. Casi salgo corriendo. He estado muchísimos meses sin entrar en este foro y ahora veo todo lo que me he perdido. Espero aportar tanto como pueda. Desde ya gracias por todos los contenidos que habéis subido e hilos abiertos… y mola un montón la iniciativa de los 10.000 pasos. ¡Apuntada! Y oye, espero conoceros en el evento de MIRA.
Leí ese anuncio en LinkedIn en 2013 en un momento de desesperación.
Me había quedado en la calle tras unos años grises en la administración pública (a la que llegué por causalidades de la vida).
La verdad es que no cumplía ni uno de los requisitos de la oferta.
Pero tenía la determinación de querer vivir de escribir y el don de escribir.
Así que lo usé. Para eso son los dones.
Les envié un email. Solo palabras, sin currículum.
Me llamaron para la entrevista. Y aunque salió bien, no me cogieron. Habían elegido a alguien con experiencia y con el título de periodismo.
Les pregunté:
—¿Entonces por qué me llamasteis?
—Por tu email. Nos dio curiosidad. Queríamos conocerte.
Una semana después, sonó el teléfono de nuevo. La persona que habían contratado no terminó de encajar.
Me daban una oportunidad. “Becaria” a los 40 años, a prueba durante 15 días.
Allí me quedé hasta que me ficharon para otra agencia de marketing.
Y llegó 2018, el año en el que me volví a quedar en la calle y me prometí a mí misma cual Scarlett O´Hara que eso jamás me volvería a pasar. Así que me hice FREElance.
Fue cuando descubrí que lo que llevaba años escribiendo en redes sociales, blogs y webs tenía un nombre: copywriting.
Más adelante entendí que había algo más profundo: el storytelling.
Y que, de alguna manera, siempre había trabajado desde ahí. Siempre empezaba los proyectos por el mismo lugar: la historia.
Necesitaba entender quién había detrás, qué merecía ser contado y desde dónde.
En ese camino descubrí algo: las buenas historias no aparecen solas. Hay que saber mirar, preguntar y sostener lo que emerge.
Por eso integré la metodología LEGO® Serious Play® en mi forma de trabajar: porque a veces las manos piensan mejor que las palabras, y construir con piezas de colores desbloquea relatos.
Hoy facilito que marcas y profesionales comuniquen desde su esencia.
Lo hago ordenando su relato de marca para que su mensaje tenga coherencia y fuerza. Y acompañando transformaciones desde Transformer Storytelling, donde enseño que contar historias puede ser tu mejor estrategia.
No, no soy periodista, soy facilitadora de historias.
No creo en las fórmulas mágicas. Creo en el proceso y en el respeto por tu voz.
Esta es parte de mi historia.
La completa te la cuento en el email de bienvenida a mi comunidad, donde también te invito a contarme la tuya.
https://virginiaromera.com/Comunidad-Newsletter/
P. D. Vaya susto cuando vi “Funcionaria” en mi perfil. Casi salgo corriendo. He estado muchísimos meses sin entrar en este foro y ahora veo todo lo que me he perdido. Espero aportar tanto como pueda. Desde ya gracias por todos los contenidos que habéis subido e hilos abiertos… y mola un montón la iniciativa de los 10.000 pasos. ¡Apuntada! Y oye, espero conoceros en el evento de MIRA.