Wow..este enfoque porque toca la fibra de lo que realmente nos frena: el merecimiento.
Puedes tener la mejor agenda del mundo, pero si cuando te sientas frente a esa persona que admiras te sientes un 'impostor', tu lenguaje corporal y tu discurso te van a delatar. Y si luego no hay resultados que se sostienen en el tiempo...
Para mí, la clave está en esa preparación mental. No es solo estudiar o tener resultados, es sentirte dueño de esos resultados. Estar preparado significa que cuando la oportunidad llega, no piensas 'qué suerte he tenido', sino 'estoy aquí porque me lo he ganado'.
Si no te sientes merecedor de estar en esa mesa, tú mismo te encargarás de levantar la silla y marcharte. Por eso, antes de salir a buscar contactos, hay que hacer el trabajo interno: construir un valor tan sólido que el hecho de que te escuchen no sea un favor, sino una inversión para ellos.