Atentas chicas
Una amiga me cuenta esto el otro día.
Recibe un email de un tipo intentando chantajearla.
Dice que tiene fotos suyas.
Naked.
Desnuda.
Y yo le pregunto:
—¿Y qué?
—Ah, pues que dicen que las van a mandar a mi lista de conocidos…
—¿Y qué?
—Pues… no sé…
Y entonces le pregunto muy seriamente:
—A ver hija. En tu intimidad, ¿qué haces?
¿Follar con cerdos?
—No.
—Entonces ¿cuál es el problema?
Y de repente me viene una palabra a la cabeza.
Shame. Shame. Shame.
¿Recuerdas la escena de Game of Thrones?
Cersei caminando desnuda por la ciudad.
La gente gritándole cosas.
Insultos, miradas, odio.
Y detrás una mujer con una campana repitiendo una palabra todo el rato:
Shame.
Ese paseíto de la vergüenza que las mujeres hacemos constantemente.
Por el cuerpo.
Por ser demasiado esto.
O demasiado lo otro.
Por ser feas.
Por ser gordas
Por no ser el modelo que toca este mes.
Hoy lo que toca es culo de gimnasio.
Mañana… quién sabe.
Maybe skinny again.
Maybe otra cosa.
Tu puto cuerpo es el laboratorio de los horrores
La moda cambia.
El chantaje no.
Porque al final esto es lo que hacen con nosotras.
Un daily blackmail.
Cada anuncio.
Cada crema.
Cada producto.
El mensaje siempre es el mismo:
No eres suficiente.
Así que paga.
Y paga tú.
Así nos quieren.
Un poquito inseguras.
Un poquito avergonzadas.
Consumidoras
Bien pagadoras
Easily manipulated.
¿No lo ves, amiga?
Vamos a ver.
¿Qué van a enseñar?
¿Tus tetas?
Ok.
¿Cómo están?
¿Bien? ¿Mal?
¿Importa?
Si están caídas
como las mías
dos pasas
(como las de la mayoría de las mujeres reales)
mejor todavía.
Espero que el tipo se atragante con la imagen.
Que sea tan impactante que no pueda pensar en otra cosa.
Que la imagen de esas tetas imperfectas le persiga el resto de su vida.
A little trauma for him.
Pero bueno.
Mi recomendación fue bastante simple:
Limpia tu ordenador.
Denúncialo
Y let it go.
Hoy pueden hacer lo que quieran.
Pueden inventarse fotos.
Pueden ponerte otro cuerpo con IA.
Pueden hacer deepfakes.
Las posibilidades son infinitas.
Así que… ¿para qué preocuparse?
Y entonces le dije:
Vamos a hacer algo mejor.
Este domingo nos vamos a la manifestación.
Con un lema.
Y con unas camisetas hechas para la ocasión.
¿Quieres verlas?
Mándame un privado
Y si te gusta la camiseta, puedes comprarla en mi puesto del Rastro el domingo por la mañana, antes de la mani.
Porque las mujeres salimos otra vez a decir algo muy simple.
Mi cuerpo es mío.
Y con mi cuerpo…
solo negocio yo.
¿Quieres más lemas?
El mejor está en la camiseta, de verdad
Una amiga me cuenta esto el otro día.
Recibe un email de un tipo intentando chantajearla.
Dice que tiene fotos suyas.
Naked.
Desnuda.
Y yo le pregunto:
—¿Y qué?
—Ah, pues que dicen que las van a mandar a mi lista de conocidos…
—¿Y qué?
—Pues… no sé…
Y entonces le pregunto muy seriamente:
—A ver hija. En tu intimidad, ¿qué haces?
¿Follar con cerdos?
—No.
—Entonces ¿cuál es el problema?
Y de repente me viene una palabra a la cabeza.
Shame. Shame. Shame.
¿Recuerdas la escena de Game of Thrones?
Cersei caminando desnuda por la ciudad.
La gente gritándole cosas.
Insultos, miradas, odio.
Y detrás una mujer con una campana repitiendo una palabra todo el rato:
Shame.
Ese paseíto de la vergüenza que las mujeres hacemos constantemente.
Por el cuerpo.
Por ser demasiado esto.
O demasiado lo otro.
Por ser feas.
Por ser gordas
Por no ser el modelo que toca este mes.
Hoy lo que toca es culo de gimnasio.
Mañana… quién sabe.
Maybe skinny again.
Maybe otra cosa.
Tu puto cuerpo es el laboratorio de los horrores
La moda cambia.
El chantaje no.
Porque al final esto es lo que hacen con nosotras.
Un daily blackmail.
Cada anuncio.
Cada crema.
Cada producto.
El mensaje siempre es el mismo:
No eres suficiente.
Así que paga.
Y paga tú.
Así nos quieren.
Un poquito inseguras.
Un poquito avergonzadas.
Consumidoras
Bien pagadoras
Easily manipulated.
¿No lo ves, amiga?
Vamos a ver.
¿Qué van a enseñar?
¿Tus tetas?
Ok.
¿Cómo están?
¿Bien? ¿Mal?
¿Importa?
Si están caídas
como las mías
dos pasas
(como las de la mayoría de las mujeres reales)
mejor todavía.
Espero que el tipo se atragante con la imagen.
Que sea tan impactante que no pueda pensar en otra cosa.
Que la imagen de esas tetas imperfectas le persiga el resto de su vida.
A little trauma for him.
Pero bueno.
Mi recomendación fue bastante simple:
Limpia tu ordenador.
Denúncialo
Y let it go.
Hoy pueden hacer lo que quieran.
Pueden inventarse fotos.
Pueden ponerte otro cuerpo con IA.
Pueden hacer deepfakes.
Las posibilidades son infinitas.
Así que… ¿para qué preocuparse?
Y entonces le dije:
Vamos a hacer algo mejor.
Este domingo nos vamos a la manifestación.
Con un lema.
Y con unas camisetas hechas para la ocasión.
¿Quieres verlas?
Mándame un privado
Y si te gusta la camiseta, puedes comprarla en mi puesto del Rastro el domingo por la mañana, antes de la mani.
Porque las mujeres salimos otra vez a decir algo muy simple.
Mi cuerpo es mío.
Y con mi cuerpo…
solo negocio yo.
¿Quieres más lemas?
El mejor está en la camiseta, de verdad