SoyJCG
Currante
- Desde
- 22 Feb 2026
- Mensajes
- 19
- Trofeos
- 6
“Me escuchó Dios”, me escribió hoy por la mañana.
Ayer por la noche le platiqué de los anillos inteligentes. Esos que monitorean la calidad del sueño, la actividad física, el ritmo cardiaco y el estado de ánimo.
Ella se emocionó muchísimo.
A los cuarenta, cualquier juguete con la promesa de la juventud eterna es demasiado atractivo.
Dijo que buscaría opciones pronto.
“Deja que veas el precio y platicamos”, pensé.
Hoy, sus redes sociales se inundaron de anuncios de anillos. Ella no creía cómo el universo le mostraba justo lo que tanto deseaba.
La defraudé rápido. Le aclaré que no era un milagro, sino su propio celular espiando.
Toda plática tuya contiene deseos y siempre hay alguien que cobra gustoso por saciarlos... y, aunque no quieras, tu celular es muy chismoso…
… que calzones talla extra donde quepan tus carnosidades, alguien te los confecciona.
… que tintes de cabello crudi-veganos con moléculas milagrosas, alguien los anuncia como los mejores.
… que carriolas ortopédicas para tu Yorkshire Terrier con ansiedad social, alguien te las vende certificadas (con o sin perro).
Dios tiene mejores asuntos que llenarte de publicidad en internet sobre tu nueva obsesión.
Claro que cuestiono esa violación a la privacidad incrustada en el chip de tu celular. Pero reconozco algo: las máquinas del ecosistema digital entienden a la perfección eso de “escuchar a sus clientes”.
Y tú, ¿cómo escuchas a los tuyos?
#TuMásSalvajeAmbición
Ayer por la noche le platiqué de los anillos inteligentes. Esos que monitorean la calidad del sueño, la actividad física, el ritmo cardiaco y el estado de ánimo.
Ella se emocionó muchísimo.
A los cuarenta, cualquier juguete con la promesa de la juventud eterna es demasiado atractivo.
Dijo que buscaría opciones pronto.
“Deja que veas el precio y platicamos”, pensé.
Hoy, sus redes sociales se inundaron de anuncios de anillos. Ella no creía cómo el universo le mostraba justo lo que tanto deseaba.
La defraudé rápido. Le aclaré que no era un milagro, sino su propio celular espiando.
Toda plática tuya contiene deseos y siempre hay alguien que cobra gustoso por saciarlos... y, aunque no quieras, tu celular es muy chismoso…
… que calzones talla extra donde quepan tus carnosidades, alguien te los confecciona.
… que tintes de cabello crudi-veganos con moléculas milagrosas, alguien los anuncia como los mejores.
… que carriolas ortopédicas para tu Yorkshire Terrier con ansiedad social, alguien te las vende certificadas (con o sin perro).
Dios tiene mejores asuntos que llenarte de publicidad en internet sobre tu nueva obsesión.
Claro que cuestiono esa violación a la privacidad incrustada en el chip de tu celular. Pero reconozco algo: las máquinas del ecosistema digital entienden a la perfección eso de “escuchar a sus clientes”.
Y tú, ¿cómo escuchas a los tuyos?
#TuMásSalvajeAmbición