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Este cuento fue real, tan real como la quiebra del que se creyó el cuento.
Fíjate en esto.
Te voy a contar una propuesta de negocio
Te voy a contar por qué no me la creí.
Y además te voy a contar por qué no acepté invertir.
Lo de contar que el que invirtió terminó quebrado ya lo sabes.
Cuando el boom de las franquicias llegaron a Venezuela, por ahí como en el 1996 y mucho antes de que a Venezuela llegara un sistema nefasto y despidieran a mas de 20.000 trabajadores de PDVSA, un familiar me propuso vender mi apartamento para que entre cuatro personas nos hicieramos cargo de una franquicia. El nombre de la franquicia es lo menos interesante.
Recuerdo como si fuera ayer estábamos sentados en la mesa del comedor tres personas de la familia y yo con la "Cuenta de Resultados Proforma - o de eso que llaman: Si todo sale como nosotros decimos, esto es lo que podrías ganar. Por supuesto debajo a lo mejor habían unas letras minúsculas y casi ilegibles que quizás decían "los resultados reales pueden variar", porque no hay negocio infalible. No lo hay. Yo ni me molesté en ver esos números.
Regreso al momento de todos reunidos, una de las personas me dice: tú vendes tu apartamento, señalandome con el dedo acusador, una parte la inviertes en la franquicia, cada uno de nosotros aporta el 25%.
Con lo que te quede a tí de la venta del apartamento luego de invertir en la franquicia, puedes dar la inicial para un apartamento mas grande en una zona mas céntrica y con la utilidad mensual que te queda, puedes, en dos años pagar el nuevo apartamento completamente.
El negocio redondo.- No Existe-
Yo solo hice una pregunta: Cómo saben ustedes que eso números son ciertos?.
Los que sabían de números dijeron: esto es una proyección y yo no creo que hayan traido a Venezuela una franquicia así, si saben que van a peder.
El ego y las cifras que esa gente, la de la franquicia, habian puesto en la mente de estos adultos experimentados con titulos de abogado, licenciado en administracion, ingeniero industrial y MBAs era mas grande que la razón. Esto sin duda alguna.
Yo solo tenía 21 años, mas concentrada en bailar ballet que en la ley de Ohm.
Volví a preguntar:
Si es una proyección... por qué yo debería creer en esos numeros? Prefiero ver los estados de cuenta del banco.
Además, ustedes han pasado por ese local? Pregunté.
Siempre esta más vacío que lleno, yo nunca veo indigentes cantidades de gente comiendo ahí como para creer en esos numeros.
Como es que pueden proyectar esos numeros si las ventas diarias a lo sumo serían del 0,5%.
Además ustedes han comido ahí, el servicio es pésimo y el ambiente super triste, tristísimo, solo fuí ahi una vez y salí casi con depresión. la luz es super opaca.
En cambio, han visto el local que queda a 500 metros al que ellos le hacen la competencia? Siempre está full.
Yo no me voy a meter en ese negocio ni mucho menos a vender mi apartamento.
Finalmente, luego de esta conversación, solo uno se arriesgó, el que había traído la idea y había renunciado a su trabajo como empleado, de saco y corbata como visitador médico... Yo hubiese buscado los medios para invertir en una farmacia y no en una franquicia de comida.
Pero bueno, burro que piensa bota la carga.
Lo cierto es que a mí, el sentido común me decía que eso por el lado que lo mirara, no iba a llegar a nada.
Al poco tiempo, creo que un año después, quedó arruinado y con deudas. Ya se sabe que el negocio de la franquicia no es la franquicia.
Moraleja: No te metas ni inviertas en lo que no sabes y en lo que no crees.
Otra vez, yo hubiese buscado la manera de invertir en una farmacia.
Por qué yo sabía algo que ellos no sabían: Porque yo observaba. Me montaba en un autobus, escuchaba lo que la gente hablaba, miraba alrededor. Yo no me montaba en un carro con un traje desastre mirando al cielo y creyendo que la vida es infalible.
Hay que escuchar y hay que observar. Hay cosas muy valiosas que solo las da la calle, por ejemplo que la vida no es infalible y que no somos infalibles y que no hay plan infalible. Las cosas en cualquier momento pueden ir mal.
Bueno mucho valor por hoy.
Un abrazo.
Fíjate en esto.
Te voy a contar una propuesta de negocio
Te voy a contar por qué no me la creí.
Y además te voy a contar por qué no acepté invertir.
Lo de contar que el que invirtió terminó quebrado ya lo sabes.
Cuando el boom de las franquicias llegaron a Venezuela, por ahí como en el 1996 y mucho antes de que a Venezuela llegara un sistema nefasto y despidieran a mas de 20.000 trabajadores de PDVSA, un familiar me propuso vender mi apartamento para que entre cuatro personas nos hicieramos cargo de una franquicia. El nombre de la franquicia es lo menos interesante.
Recuerdo como si fuera ayer estábamos sentados en la mesa del comedor tres personas de la familia y yo con la "Cuenta de Resultados Proforma - o de eso que llaman: Si todo sale como nosotros decimos, esto es lo que podrías ganar. Por supuesto debajo a lo mejor habían unas letras minúsculas y casi ilegibles que quizás decían "los resultados reales pueden variar", porque no hay negocio infalible. No lo hay. Yo ni me molesté en ver esos números.
Regreso al momento de todos reunidos, una de las personas me dice: tú vendes tu apartamento, señalandome con el dedo acusador, una parte la inviertes en la franquicia, cada uno de nosotros aporta el 25%.
Con lo que te quede a tí de la venta del apartamento luego de invertir en la franquicia, puedes dar la inicial para un apartamento mas grande en una zona mas céntrica y con la utilidad mensual que te queda, puedes, en dos años pagar el nuevo apartamento completamente.
El negocio redondo.- No Existe-
Yo solo hice una pregunta: Cómo saben ustedes que eso números son ciertos?.
Los que sabían de números dijeron: esto es una proyección y yo no creo que hayan traido a Venezuela una franquicia así, si saben que van a peder.
El ego y las cifras que esa gente, la de la franquicia, habian puesto en la mente de estos adultos experimentados con titulos de abogado, licenciado en administracion, ingeniero industrial y MBAs era mas grande que la razón. Esto sin duda alguna.
Yo solo tenía 21 años, mas concentrada en bailar ballet que en la ley de Ohm.
Volví a preguntar:
Si es una proyección... por qué yo debería creer en esos numeros? Prefiero ver los estados de cuenta del banco.
Además, ustedes han pasado por ese local? Pregunté.
Siempre esta más vacío que lleno, yo nunca veo indigentes cantidades de gente comiendo ahí como para creer en esos numeros.
Como es que pueden proyectar esos numeros si las ventas diarias a lo sumo serían del 0,5%.
Además ustedes han comido ahí, el servicio es pésimo y el ambiente super triste, tristísimo, solo fuí ahi una vez y salí casi con depresión. la luz es super opaca.
En cambio, han visto el local que queda a 500 metros al que ellos le hacen la competencia? Siempre está full.
Yo no me voy a meter en ese negocio ni mucho menos a vender mi apartamento.
Finalmente, luego de esta conversación, solo uno se arriesgó, el que había traído la idea y había renunciado a su trabajo como empleado, de saco y corbata como visitador médico... Yo hubiese buscado los medios para invertir en una farmacia y no en una franquicia de comida.
Pero bueno, burro que piensa bota la carga.
Lo cierto es que a mí, el sentido común me decía que eso por el lado que lo mirara, no iba a llegar a nada.
Al poco tiempo, creo que un año después, quedó arruinado y con deudas. Ya se sabe que el negocio de la franquicia no es la franquicia.
Moraleja: No te metas ni inviertas en lo que no sabes y en lo que no crees.
Otra vez, yo hubiese buscado la manera de invertir en una farmacia.
Por qué yo sabía algo que ellos no sabían: Porque yo observaba. Me montaba en un autobus, escuchaba lo que la gente hablaba, miraba alrededor. Yo no me montaba en un carro con un traje desastre mirando al cielo y creyendo que la vida es infalible.
Hay que escuchar y hay que observar. Hay cosas muy valiosas que solo las da la calle, por ejemplo que la vida no es infalible y que no somos infalibles y que no hay plan infalible. Las cosas en cualquier momento pueden ir mal.
Bueno mucho valor por hoy.
Un abrazo.