Tu vida es un fraude

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23 Feb 2026
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Cuando sientes que has conseguido todo lo que te haría feliz, y, no lo eres.

¡Vení! ¿A ti no te llega a veces una vocecita que te dice: “pilas que no se den cuenta el fiasco que eres”?

Aparece como unas mariposas en el estómago, sintiendo que se avecina el fracaso o que te han descubierto. Esto ocurre porque estás centrado en los demás, esforzándote en cumplir sus expectativas o satisfaciendo necesidades materiales.

Lo que realmente quieres es estar en paz con tus decisiones y sentirte pleno contigo mismo. Encontrar dentro de ti, estados de dicha y tranquilidad.

Ojo que no quiero decir que no tengas cosas. Lo que te quiero decir, es que disfrutes de la vida, de tu compañía y te sientas orgulloso de ti mismo. Lo material es para disfrutarlo, no para darte plenitud.

Y no es que no puedas controlar esa voz interior, es que no sabes realmente de dónde salió, y por qué insiste en quedarse.
El asunto es que nadie te enseñó a confiar en ti y en tus decisiones. ¡Todo lo contrario!

Lo que no sabes, es que esa “vocecita” no es tuya. Proviene de tu infancia, del adulto que te brindó las pautas de crianza y los valores.
Para cambiar esa sensación de fracaso y de vacío, a pesar de tus logros, lo primero es reconocer de quién es esa voz, qué la motiva a estar vigente y de qué te quiere proteger.

Pero vení, pareciera sencillo y no, no lo es.

Es necesario que te acompañe un terapeuta experto en detectar creencias y patrones invisibles. Los resultados que obtienes cuando logras hacerlo, son increíbles.

Confías más en ti mismo, en tu criterio y encuentras en tu interior, los estados de paz y plenitud que no hayas afuera, adquiriendo algo, o, cumpliendo a otros.

¡Vive extraordinario!
 
Esa vocecita la conozco bien.


Me la encontré de frente cuando me despidieron hace poco. Había construido algo por mi cuenta, tenía resultados, sabía lo que hacía... y aun así apareció la duda de si realmente valía o simplemente había tenido suerte.


Lo curioso es que fue justamente ahí, con el suelo moviéndose, cuando más claro vi que el problema nunca había sido la capacidad. Era que llevaba años midiendo si estaba bien por lo que opinaban otros de mí, jefes, clientes, números de fuera.


Cuando eso se cae, o te hundes o empiezas a construir desde otro sitio.


Yo elegí lo segundo. Y el ecommerce que tengo ahora es la primera vez que siento que estoy construyendo algo mío de verdad, no para demostrarle nada a nadie.


Buena reflexión.
 
Esa vocecita la conozco bien.


Me la encontré de frente cuando me despidieron hace poco. Había construido algo por mi cuenta, tenía resultados, sabía lo que hacía... y aun así apareció la duda de si realmente valía o simplemente había tenido suerte.


Lo curioso es que fue justamente ahí, con el suelo moviéndose, cuando más claro vi que el problema nunca había sido la capacidad. Era que llevaba años midiendo si estaba bien por lo que opinaban otros de mí, jefes, clientes, números de fuera.


Cuando eso se cae, o te hundes o empiezas a construir desde otro sitio.


Yo elegí lo segundo. Y el ecommerce que tengo ahora es la primera vez que siento que estoy construyendo algo mío de verdad, no para demostrarle nada a nadie.


Buena reflexión.
Tomaste la elección que pocos toman: Ir por tus sueños o seguir tu intuición, a pesar que tu mente te diga que traicionas esa voz.

No es tan fácil como parece Joan. Requiere determinación, valentía y autoconfianza.
Gracias por compartirme tu experiencia y enriquecer esta reflexión.

Éxitos Joan¡
 
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