José David Ocampo
Becario
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- 23 Feb 2026
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“Una pequeña coma, para que continúes escribiendo tu historia a pesar de que el mundo pese sobre ti”
Esta frase es de la película “El vendedor de sueños”, que por cierto, tenés que verla. Más bien, escucharla. Tiene unos diálogos que pagan las palomitas, el tinto negro sin azúcar y, una hora y media de pausa.
Me invitó a reflexionar sobre toda la energía que le estoy poniendo a lo urgente, y la poca atención que le estoy poniendo a lo importante.
Claro, también es un tema de prioridades, es decir, si es prioridad tu trabajo y tus resultados, frente a tu salud y crear vínculos poderosos con las personas que te aman.
Para las empresas, sos imprescindible, para tu bienestar y tu familia, tal vez no.
¡Para!
Para antes que la vida te pegue un grito y te haga parar de verdad.
Estás enseñado a vivir de lo urgente, resolviendo cada situación, volviéndote adictamente necesario. Como si el mundo no pudiera girar si tú no estás dando instrucciones y diciendo a los demás qué hacer.
¡Todo se vuelve urgente!
Vení, y ¿dónde queda lo importante?
No te hablo de lo importante en la empresa, las métricas, las ventas, la presidencia o los socios.
Te hablo de lo que realmente es importante para ti. ¡Justo ahora!
¿Hace cuánto no te diviertes?
¿Cuándo fue la última vez que jugaste con tus hijos?
Sin celular, sin afán, sin decirle a tus hijos cómo jugar.
¿Hace cuánto hiciste tareas con tus hijos?
Sin decirles cómo hacerlo, qué colores utilizar, ni enfadarte porque se salen de la línea o no entienden lo que les dices.
¿Cuántos días llevas sobrio del enojo, la reactividad, la irascibilidad, o, el estrés?
¿Y si le bajas un cambio?
Quizá este es un llamado para poner esa coma, hacer una breve pausa y centrarte en lo importante.
¿No es así?
¡Vive extraordinario!
Esta frase es de la película “El vendedor de sueños”, que por cierto, tenés que verla. Más bien, escucharla. Tiene unos diálogos que pagan las palomitas, el tinto negro sin azúcar y, una hora y media de pausa.
Me invitó a reflexionar sobre toda la energía que le estoy poniendo a lo urgente, y la poca atención que le estoy poniendo a lo importante.
Claro, también es un tema de prioridades, es decir, si es prioridad tu trabajo y tus resultados, frente a tu salud y crear vínculos poderosos con las personas que te aman.
Para las empresas, sos imprescindible, para tu bienestar y tu familia, tal vez no.
¡Para!
Para antes que la vida te pegue un grito y te haga parar de verdad.
Estás enseñado a vivir de lo urgente, resolviendo cada situación, volviéndote adictamente necesario. Como si el mundo no pudiera girar si tú no estás dando instrucciones y diciendo a los demás qué hacer.
¡Todo se vuelve urgente!
Vení, y ¿dónde queda lo importante?
No te hablo de lo importante en la empresa, las métricas, las ventas, la presidencia o los socios.
Te hablo de lo que realmente es importante para ti. ¡Justo ahora!
¿Hace cuánto no te diviertes?
¿Cuándo fue la última vez que jugaste con tus hijos?
Sin celular, sin afán, sin decirle a tus hijos cómo jugar.
¿Hace cuánto hiciste tareas con tus hijos?
Sin decirles cómo hacerlo, qué colores utilizar, ni enfadarte porque se salen de la línea o no entienden lo que les dices.
¿Cuántos días llevas sobrio del enojo, la reactividad, la irascibilidad, o, el estrés?
¿Y si le bajas un cambio?
Quizá este es un llamado para poner esa coma, hacer una breve pausa y centrarte en lo importante.
¿No es así?
¡Vive extraordinario!