Samuel.RealEstate
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- 22 Feb 2026
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Vendes una casa.
El cliente te abraza, casi llora de la emoción al firmar. Te dice que eres el mejor profesional que ha conocido en su vida. Te promete amor eterno.
Y no le vuelves a ver el pelo en 20 años.
Eso es el sector inmobiliario. Una maravilla de negocio con un problema de base muy bestia: la baja recurrencia. La gente normal compra o vende una o dos casas en toda su vida.
Por eso estoy aquí dándole vueltas a la cabeza.
Quiero empezar a mandar un email diario. Sí, diario. Pero tengo un dilema importante sobre a quién disparar. Tengo tres opciones sobre la mesa y quiero saber cómo lo veis desde fuera:
Opción 1: Escribir a propietarios (compradores/vendedores de a pie).Descartado. Por lo que acabo de contar.A nivel de negocio, mandar un email diario a alguien que acaba de comprar su primera casa es absurdo. No me va a volver a comprar hasta que sus hijos vayan a la universidad. Cero recurrencia.
Opción 2: Los tiburones (Inversores de operaciones grandes).Hablo de gente que mueve hoteles, edificios, suelos finalistas, operaciones off-market.Suena muy sexy. Hay dinero.¿El problema? Que si les escribo todos los días ofreciendo un activo distinto, el email se convierte en un folleto de Carrefour. Por mucho storytelling que le meta, al final es un catálogo de ladrillos. Corre el riesgo de aburrir rápido.
Opción 3: Mis propios colegas (Agentes y dueños de inmobiliarias).Esta es la que me hace ojitos.Escribir a otros profesionales del sector para enseñarles cómo mejorar sus negocios, cómo captar mejor, cómo vender más rápido.Aquí sí hay recurrencia. Los agentes tienen problemas nuevos todos los días. Y yo tengo soluciones.
Y aquí es donde os pido ayuda a las mentes de Esto Crece:
¿Creéis que acierto yendo a por el B2B de los agentes?¿O pensáis que se le puede dar una vuelta de tuerca a los inversores para que un mail diario no parezca el catálogo de Ikea?
Os leo en los comentarios.
Samuel Martínez real estate.
El cliente te abraza, casi llora de la emoción al firmar. Te dice que eres el mejor profesional que ha conocido en su vida. Te promete amor eterno.
Y no le vuelves a ver el pelo en 20 años.
Eso es el sector inmobiliario. Una maravilla de negocio con un problema de base muy bestia: la baja recurrencia. La gente normal compra o vende una o dos casas en toda su vida.
Por eso estoy aquí dándole vueltas a la cabeza.
Quiero empezar a mandar un email diario. Sí, diario. Pero tengo un dilema importante sobre a quién disparar. Tengo tres opciones sobre la mesa y quiero saber cómo lo veis desde fuera:
Opción 1: Escribir a propietarios (compradores/vendedores de a pie).Descartado. Por lo que acabo de contar.A nivel de negocio, mandar un email diario a alguien que acaba de comprar su primera casa es absurdo. No me va a volver a comprar hasta que sus hijos vayan a la universidad. Cero recurrencia.
Opción 2: Los tiburones (Inversores de operaciones grandes).Hablo de gente que mueve hoteles, edificios, suelos finalistas, operaciones off-market.Suena muy sexy. Hay dinero.¿El problema? Que si les escribo todos los días ofreciendo un activo distinto, el email se convierte en un folleto de Carrefour. Por mucho storytelling que le meta, al final es un catálogo de ladrillos. Corre el riesgo de aburrir rápido.
Opción 3: Mis propios colegas (Agentes y dueños de inmobiliarias).Esta es la que me hace ojitos.Escribir a otros profesionales del sector para enseñarles cómo mejorar sus negocios, cómo captar mejor, cómo vender más rápido.Aquí sí hay recurrencia. Los agentes tienen problemas nuevos todos los días. Y yo tengo soluciones.
Y aquí es donde os pido ayuda a las mentes de Esto Crece:
¿Creéis que acierto yendo a por el B2B de los agentes?¿O pensáis que se le puede dar una vuelta de tuerca a los inversores para que un mail diario no parezca el catálogo de Ikea?
Os leo en los comentarios.
Samuel Martínez real estate.