Irene_Pardo
Currante
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- 22 Feb 2026
- Mensajes
- 24
- Trofeos
- 8
Campaña de Navidad.
Hay que llenar el restaurante por c*ojones para amortizar la comida que se ha comprado y las nóminas que hay que pagar.
Se abren dos frentes para conseguir esto:
1. Pagar por publicidad
2. Hacerle caso a una niña de 19 años que perjura que las redes son mejor opción.
Veamos que sucedió.
Opción 1: Publicidad
Nadie en la empresa sabía o había manejado nunca campañas de publicidad en redes. Simplemente lo delegaban en agencias de marketing de dudosa ética laboral.
Haciendo cálculos entre publicidad, tasas y comisiones conseguir un cliente costaba unos 12€. Ni de coña vamos.
Opción 2: Irene Pardo
Diseño una estrategia jodidamente buena para hacer que los lavavajillas no den abasto de la cantidad de platos que salen de cocina. (literalmente)
Sopiler: la segunda opción acabó con +1.500 RESERVAS (que no leads), lo que con la agencia hubiera costado más de 18.000€.
Te cuento.
La estrategia se basó en una simple secuencia de 5 vídeos que han funcionado una y otra vez.
1. Solucionar un problemón
¿Qué hacían la mayoría de restaurante en Navidad?
Poner una foto bonita de sus platos con un teléfono de reserva y algo como "¡No te pierdas nuestro menú de Navidad!"
¿Qué hice yo?
Solucionar un problemón o varios:
- No te apetece cocinar para 20 en casa.
- No tienes espacio en casa.
- No te apetece limpiar lo que has ensuciado.
- Te han dejado el marrón de reservar restaurante y no tienes ni idea de qué les gusta.
- Prometiste a tu cuñado una gran comida de navidad y no te puedes achantar.
- ...
El problema no es comer. Siempre te puedes ir a un macdonals.
En los vídeos dábamos luz a esa gente con esos problemas.
2. Hacer la boca agua
Destacar sobre el resto y que te hagan caso, conseguido.
Pero como sean veganos y tu solo hagas barbacoas, vamos mal.
El segundo paso fue enseñar desde dentro cómo preparábamos los platos y qué opciones teníamos para estar seguros de que le iba a gustar a todo el mundo.
Planos de platos apetecibles, un proceso artesanal, un ambiente acogedor.
Plasmamos en fotogramas por segundo cómo iba a ser venir al restaurante y simplemente disfrutar de la comida y compañía.
3. Guiar al cliente
Comprar en una web lo puede hacer cualquiera desde cualquier parte del mundo. Ir a un restaurante ubicado en una calle no-digital, pues no.
Por eso teníamos que dejar bien claro dónde estaba ubicado, cómo llegar, dónde aparcar, etc.
Puede que te estés imaginando un vídeo soso de "Aquí está el restaurante, calle de la Amargura, 43". No, no.
Tenía que ser entretenido y claro, por lo que jugué con el storytelling.
4. Cómo comprar exactamente
A estas alturas ya teníamos cientos de mensajes pidiendo reservar, por lo que explicamos explícitamente cómo hacerlo.
A qué número llamar, qué información dar, cómo le íbamos a atender, cómo enviar un mensaje, etc.
5. Escasez
La escasez ya era bastante implícita, porque Navidad dura lo que dura. Pero además pusimos un límite de tiempo para reservar y también a medida que se iban agotando los turnos lo íbamos compartiendo.
Esto nunca falla.
Porque da la sensación de estar a punto de perderse algo.
El caso, esta es parte de la estrategia que diseñé para este negocio. Y les costó bastante menos que la publicidad.
Si estás interesado en aprender más o en que te ayude, esta es mi newsletter, nos vemos por ahí.
PD: tengo un lead magnet, pero solo con lo que te acabo de contar es razón suficiente para estar convencido de que tienes que estar dentro.
Un saludo!
Hay que llenar el restaurante por c*ojones para amortizar la comida que se ha comprado y las nóminas que hay que pagar.
Se abren dos frentes para conseguir esto:
1. Pagar por publicidad
2. Hacerle caso a una niña de 19 años que perjura que las redes son mejor opción.
Veamos que sucedió.
Opción 1: Publicidad
Nadie en la empresa sabía o había manejado nunca campañas de publicidad en redes. Simplemente lo delegaban en agencias de marketing de dudosa ética laboral.
Haciendo cálculos entre publicidad, tasas y comisiones conseguir un cliente costaba unos 12€. Ni de coña vamos.
Opción 2: Irene Pardo
Diseño una estrategia jodidamente buena para hacer que los lavavajillas no den abasto de la cantidad de platos que salen de cocina. (literalmente)
Sopiler: la segunda opción acabó con +1.500 RESERVAS (que no leads), lo que con la agencia hubiera costado más de 18.000€.
Te cuento.
La estrategia se basó en una simple secuencia de 5 vídeos que han funcionado una y otra vez.
1. Solucionar un problemón
¿Qué hacían la mayoría de restaurante en Navidad?
Poner una foto bonita de sus platos con un teléfono de reserva y algo como "¡No te pierdas nuestro menú de Navidad!"
¿Qué hice yo?
Solucionar un problemón o varios:
- No te apetece cocinar para 20 en casa.
- No tienes espacio en casa.
- No te apetece limpiar lo que has ensuciado.
- Te han dejado el marrón de reservar restaurante y no tienes ni idea de qué les gusta.
- Prometiste a tu cuñado una gran comida de navidad y no te puedes achantar.
- ...
El problema no es comer. Siempre te puedes ir a un macdonals.
En los vídeos dábamos luz a esa gente con esos problemas.
2. Hacer la boca agua
Destacar sobre el resto y que te hagan caso, conseguido.
Pero como sean veganos y tu solo hagas barbacoas, vamos mal.
El segundo paso fue enseñar desde dentro cómo preparábamos los platos y qué opciones teníamos para estar seguros de que le iba a gustar a todo el mundo.
Planos de platos apetecibles, un proceso artesanal, un ambiente acogedor.
Plasmamos en fotogramas por segundo cómo iba a ser venir al restaurante y simplemente disfrutar de la comida y compañía.
3. Guiar al cliente
Comprar en una web lo puede hacer cualquiera desde cualquier parte del mundo. Ir a un restaurante ubicado en una calle no-digital, pues no.
Por eso teníamos que dejar bien claro dónde estaba ubicado, cómo llegar, dónde aparcar, etc.
Puede que te estés imaginando un vídeo soso de "Aquí está el restaurante, calle de la Amargura, 43". No, no.
Tenía que ser entretenido y claro, por lo que jugué con el storytelling.
4. Cómo comprar exactamente
A estas alturas ya teníamos cientos de mensajes pidiendo reservar, por lo que explicamos explícitamente cómo hacerlo.
A qué número llamar, qué información dar, cómo le íbamos a atender, cómo enviar un mensaje, etc.
5. Escasez
La escasez ya era bastante implícita, porque Navidad dura lo que dura. Pero además pusimos un límite de tiempo para reservar y también a medida que se iban agotando los turnos lo íbamos compartiendo.
Esto nunca falla.
Porque da la sensación de estar a punto de perderse algo.
El caso, esta es parte de la estrategia que diseñé para este negocio. Y les costó bastante menos que la publicidad.
Si estás interesado en aprender más o en que te ayude, esta es mi newsletter, nos vemos por ahí.
PD: tengo un lead magnet, pero solo con lo que te acabo de contar es razón suficiente para estar convencido de que tienes que estar dentro.
Un saludo!