[Caso real] Vendían humo (de trufa) a precio de oro

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22 Feb 2026
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Cerré los ojos un segundo al abrir el menú.
El lugar merecía esa pausa, todo lucía impecable.

Trescientos euros la degustación por persona en el supuesto mejor restaurante italiano de Portugal.

Pedí a la carta.
Buscaba confirmar si la fama justificaba la inversión antes de entregarles mi confianza a ciegas.

El plato llegó a la mesa con una presentación soberbia.

El mesero recitó una letanía de ingredientes exóticos y técnicas complejas.
Su discurso elevó mi curiosidad y expectativa hasta el techo.

Probé el primer bocado.
Mastiqué lento. Maridé.
Exprimí mis sentidos buscando la magia.

Nada. Una pasta correcta, como muchísimas otras.

No me dolió la cuenta. Me dolió la promesa rota.

Lo único que alimenté de manera abundante esa noche fue mi decepción.
Cualquiera tiene el derecho de cobrar un precio premium si domina su arte y acepta la obligación innegable de entregar una experiencia incuestionable.

Recordé la famosa campaña publicitaria de los años sesenta: "Nadie ha sido despedido por comprar equipos de IBM".

Las empresas pagaron fortunas por la certeza absoluta que ofrecía IBM, nunca por las máquinas.

El humo no soporta ningún peso, por más precio de oro que le pongas.

Ese restaurante gastó tiempo y recursos inmensos para que su oferta llegara a mis ojos.
Tuvieron su gran oportunidad y la desperdiciaron.

#TuMásSalvajeAmbición
 
J
Cerré los ojos un segundo al abrir el menú.
El lugar merecía esa pausa, todo lucía impecable.

Trescientos euros la degustación por persona en el supuesto mejor restaurante italiano de Portugal.

Pedí a la carta.
Buscaba confirmar si la fama justificaba la inversión antes de entregarles mi confianza a ciegas.

El plato llegó a la mesa con una presentación soberbia.

El mesero recitó una letanía de ingredientes exóticos y técnicas complejas.
Su discurso elevó mi curiosidad y expectativa hasta el techo.

Probé el primer bocado.
Mastiqué lento. Maridé.
Exprimí mis sentidos buscando la magia.

Nada. Una pasta correcta, como muchísimas otras.

No me dolió la cuenta. Me dolió la promesa rota.

Lo único que alimenté de manera abundante esa noche fue mi decepción.
Cualquiera tiene el derecho de cobrar un precio premium si domina su arte y acepta la obligación innegable de entregar una experiencia incuestionable.

Recordé la famosa campaña publicitaria de los años sesenta: "Nadie ha sido despedido por comprar equipos de IBM".

Las empresas pagaron fortunas por la certeza absoluta que ofrecía IBM, nunca por las máquinas.

El humo no soporta ningún peso, por más precio de oro que le pongas.

Ese restaurante gastó tiempo y recursos inmensos para que su oferta llegara a mis ojos.
Tuvieron su gran oportunidad y la desperdiciaron.

#TuMásSalvajeAmbición
Jajajajaj, pasa a menudo que la promesa no cumple la expectativa. "Nadie ha sido despedido por comprar equipos de IBM"... "ni tampoco ascendido"

Un abrazo!
 
"Nadie ha sido despedido por comprar equipos de IBM".

Esta frase era la realidad
Las grandes firmas la utilizaban

recuerdo viejos tiempos

gracias
 
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