Es verdad que es un gran libro, y también es verdad que el título hoy no suena bien.
Pero quizá, en su época y en el contexto norteamericano, ese título sonaba exactamente a lo que la audiencia necesitaba oír.
Recuerdo mi impresión cuando lo leí hace unos 30 años.
Yo pienso que la moraleja es ponerse en los zapatos del otro.
Y quizá en aquella época el título lograba justamente eso: meterse en la cabeza de lo que la audiencia estaba buscando.