Marcos Larra
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- 28 Ene 2026
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Hay una suscripción que casi nadie revisa…
y es la más cara de todas.
En mi caso no es Netflix, que nosotros pagamos el plan básico como buen ninja financiero. No es el gimnasio (al que vas en enero y saludas en marzo). Ni el Spotify.
Amazon Prime ya pasó a mejor vida.
Es mi estilo de vida.
A mí me cuesta unos 2.000€ al mes para 2 adultos y 1 niño. Algunos meses también se viene arriba, como un cuñado en navidad con permiso penitenciario. Sin lujos absurdos, pero tampoco viviendo como monjes tibetanos: comer, gastos de casa, cole, ocio, seguros, transporte… lo normal.
Y cada 1 de mes, zas! se renueva automáticamente. Sin prueba gratis, sin soporte técnico y sin abogado que te saque de esta.
Ah!, esa 'suscripción' no la puedes cancelar con un clic. No es tan fácil, compañero de celda.
Maravilloso.
Aquí es donde mucha gente se distrae:
el café de 1,80€ de las mañanas, la cuenta compartida de Netflix, quitarse el aguacate del brunch…
Pero eso es calderilla. Lo importante está en el número gordo: la suma de todo lo que necesitas para mantener tu chiringuito abierto.
Ahora haz tú mismo el ejercicio:
¿Cuánto cuesta TU vida al mes?
Ingresos - Gastos = (redoble de tambor…)
Y una vez lo tengas, la pregunta que separa a los que están en patio tranquilamente de los que viven en régimen de supervivencia:
¿Cuánto margen tienes?
Si ingresas 2.200€ y tu vida cuesta 2.000€, tienes 200€ de oxígeno. Justo, pero respiras.
Si ingresas 5.000€ y tu vida cuesta 4.800€, estás jodido… pero con mejor coche. Y fotos más instagrammeables.
Todos trabajamos, o para ti o para otro. Pero cuando piensas en tu suscripción mensual, tu trabajo deja de ser la forma de ganar dinero y se convierte en la forma de pagar la suscripción a tu propia vida.
Duele, lo sé.
Por eso, cuando alguien habla de ganar más dinero, muchos piensan en deportivos, mansiones o lujo. Postureo en Dubai ahora no.
El juego al que jugar es algo mucho más simple: bajar el precio de la suscripción o crear otra fuente que la pague tu condena.
Porque el verdadero lujo no es el dinero.
Es poder elegir.
Elegir si trabajas, cuánto, con quién y cuándo sales al patio.
Y eso, amigo, todavía no lo vende Amazon.
PD: Haz el cálculo de arriba y muévete para tener más margen.
Desde fuera,
Marcos
y es la más cara de todas.
En mi caso no es Netflix, que nosotros pagamos el plan básico como buen ninja financiero. No es el gimnasio (al que vas en enero y saludas en marzo). Ni el Spotify.
Amazon Prime ya pasó a mejor vida.
Es mi estilo de vida.
A mí me cuesta unos 2.000€ al mes para 2 adultos y 1 niño. Algunos meses también se viene arriba, como un cuñado en navidad con permiso penitenciario. Sin lujos absurdos, pero tampoco viviendo como monjes tibetanos: comer, gastos de casa, cole, ocio, seguros, transporte… lo normal.
Y cada 1 de mes, zas! se renueva automáticamente. Sin prueba gratis, sin soporte técnico y sin abogado que te saque de esta.
Ah!, esa 'suscripción' no la puedes cancelar con un clic. No es tan fácil, compañero de celda.
Maravilloso.
Aquí es donde mucha gente se distrae:
el café de 1,80€ de las mañanas, la cuenta compartida de Netflix, quitarse el aguacate del brunch…
Pero eso es calderilla. Lo importante está en el número gordo: la suma de todo lo que necesitas para mantener tu chiringuito abierto.
Ahora haz tú mismo el ejercicio:
¿Cuánto cuesta TU vida al mes?
Ingresos - Gastos = (redoble de tambor…)
Y una vez lo tengas, la pregunta que separa a los que están en patio tranquilamente de los que viven en régimen de supervivencia:
¿Cuánto margen tienes?
Si ingresas 2.200€ y tu vida cuesta 2.000€, tienes 200€ de oxígeno. Justo, pero respiras.
Si ingresas 5.000€ y tu vida cuesta 4.800€, estás jodido… pero con mejor coche. Y fotos más instagrammeables.
Todos trabajamos, o para ti o para otro. Pero cuando piensas en tu suscripción mensual, tu trabajo deja de ser la forma de ganar dinero y se convierte en la forma de pagar la suscripción a tu propia vida.
Duele, lo sé.
Por eso, cuando alguien habla de ganar más dinero, muchos piensan en deportivos, mansiones o lujo. Postureo en Dubai ahora no.
El juego al que jugar es algo mucho más simple: bajar el precio de la suscripción o crear otra fuente que la pague tu condena.
Porque el verdadero lujo no es el dinero.
Es poder elegir.
Elegir si trabajas, cuánto, con quién y cuándo sales al patio.
Y eso, amigo, todavía no lo vende Amazon.
PD: Haz el cálculo de arriba y muévete para tener más margen.
Desde fuera,
Marcos