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- 10 Nov 2024
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- 5
Ya cuento la historia entera en el post anterior.
El resumen:
me llegó una denuncia penal por oficiar bodas. Un malentendido. Agosto. Juzgados cerrados. Abogado penalista. Juicio. Archivado.
Te comparto los aprendizajes por si te puede servir en algún momento:
Tú eres responsable de cómo te presentas. No puedes controlar lo que dice un tercero, pero sí puedes construir un mensaje tan claro que sea difícil de malinterpretar.
Si tu mensaje es ambiguo, alguien lo va a rellenar con lo que le cuadre.
Error.
No lo era. Jamás dije que la ceremonia tuviera validez legal. Lo dejaba por escrito antes de cada contrato. Pero el término existía en la conversación, y eso bastó.
En tu negocio hay términos que usas para que la gente te entienda mejor pero que no son exactos. Repásalos. El "ya se entiende" puede salirte muy caro.
Mis emails siempre fueron claros: esto es una ceremonia simbólica, no tiene validez legal, soy un actor. Eso me salvó en el juicio.
Sin eso, la historia podría haber terminado de otra manera.
En bodas hay mucha gente que quiere resultados premium con responsabilidades low cost.
Te contratan para que todo salga perfecto. Y si algo no sale perfecto, buscan a alguien a quien señalar. Casi siempre eres tú.
Eso no significa que todos sean así. Pero significa que tienes que saber con quién trabajas antes de que llegue el primer problema.
Pensé que aquello me traería bodas.
No tengo constancia de que llegara ninguna.
Imagino que si la pareja que buscaba un maestro de ceremonias quería que pareciera lo más oficial posible... un tipo que había salido en la tele por líos con la justicia no era exactamente lo que andaban buscando.
La visibilidad sin mensaje afinado puede trabajar en tu contra.
La falta de claridad no solo crea malentendidos. Destruye acuerdos, reputaciones y negocios.
P.D.: Si tu mensaje no es tuyo o no es claro, alguien lo va a reinterpretar. Y cuando lo haga, te va a costar dinero, tiempo o reputación. A veces los tres.
Japi Dei
José Levy
El resumen:
me llegó una denuncia penal por oficiar bodas. Un malentendido. Agosto. Juzgados cerrados. Abogado penalista. Juicio. Archivado.
Te comparto los aprendizajes por si te puede servir en algún momento:
- Nunca dejes que otros te presenten como les dé la gana
Tú eres responsable de cómo te presentas. No puedes controlar lo que dice un tercero, pero sí puedes construir un mensaje tan claro que sea difícil de malinterpretar.
Si tu mensaje es ambiguo, alguien lo va a rellenar con lo que le cuadre.
- Cuidado con los términos que la gente entiende pero que no son exactos
Error.
No lo era. Jamás dije que la ceremonia tuviera validez legal. Lo dejaba por escrito antes de cada contrato. Pero el término existía en la conversación, y eso bastó.
En tu negocio hay términos que usas para que la gente te entienda mejor pero que no son exactos. Repásalos. El "ya se entiende" puede salirte muy caro.
- Todo por escrito. Todo. eberizing
Mis emails siempre fueron claros: esto es una ceremonia simbólica, no tiene validez legal, soy un actor. Eso me salvó en el juicio.
Sin eso, la historia podría haber terminado de otra manera.
- Cuando llega un problema, descubres quién estaba contigo de verdad
En bodas hay mucha gente que quiere resultados premium con responsabilidades low cost.
Te contratan para que todo salga perfecto. Y si algo no sale perfecto, buscan a alguien a quien señalar. Casi siempre eres tú.
Eso no significa que todos sean así. Pero significa que tienes que saber con quién trabajas antes de que llegue el primer problema.
- La visibilidad no siempre funciona como crees
Pensé que aquello me traería bodas.
No tengo constancia de que llegara ninguna.
Imagino que si la pareja que buscaba un maestro de ceremonias quería que pareciera lo más oficial posible... un tipo que había salido en la tele por líos con la justicia no era exactamente lo que andaban buscando.
La visibilidad sin mensaje afinado puede trabajar en tu contra.
La falta de claridad no solo crea malentendidos. Destruye acuerdos, reputaciones y negocios.
P.D.: Si tu mensaje no es tuyo o no es claro, alguien lo va a reinterpretar. Y cuando lo haga, te va a costar dinero, tiempo o reputación. A veces los tres.
Japi Dei
José Levy