Diseño: ¿sí o no?

Paula Acosta

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27 Jul 2025
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El otro día, paseando, me encontré con una tienda bastante elegante.

Entré y me pareció que vendía productos chinos hechos a mano: abanicos, palillos, decoración para peinados, piedras, etc.
El olor de la tienda era fresco y agradable.
Los productos estaban cuidadosamente colocados sobre baldas iluminadas con tiras LEDs, también había una isla en el centro de la tienda con productos varios.

Estuve un rato mirando los productos y me pareció un souvenir diferente que llevar a mi familia. La verdad es que me resultó bastante elegante.

Finalmente no compré, y me fui a la tienda de al lado.

Básicamente, era un bazar.
Cosas colgando del techo, juguetes de plástico, mucho ruido visual.
Y entre todo el caos...los mismos palillos y al mismo precio que la tienda anterior.

Me dije a mi misma: menos mal que no los compraste.

Aquí vemos un claro ejemplo de la importancia que tiene el diseño en un local: en el primero, solo por lo que me transmitía el local, pensaba comprar; sin embargo, en el segundo, todo me parecía cutre y de mala calidad.

Me gustaría conocer opiniones: ¿el diseño es importante para vender?

¡Abrimos debate!
 
Soy nueva por aquí y acabo de leer que te interesaba conocer opinión sobre si diseño sí o no. Pues te doy la mía que tengo algo de experiencia en diseño.

Diseño sí. Siempre. Pero el diseño no implica que tu tienda sea chula. Hay tiendas diseñadas a conciencia para crear efectos de que ahí hay un chollo aunque el precio sea el mismo que tiendas mejor diseñadas. Por ejemplo: si pones una caja llena de ropa a 5€ y la gente tiene que buscar pero encuentra algo que le gusta, se siente inteligente porque ha encontrado un chollo. Es uno de los diseños de tienda típicos de rebajas.

Otro ejemplo de cómo afecta el diseño: si tienes una tienda de vinos y pones música clásica, no venderás más vinos pero sí más caros.

Otro ejemplo: El diseño austero de una tienda outlet le dice al cliente: "No gastamos dinero en decorar la tienda para poder darte el precio más bajo posible"

Es decir, toda tienda está diseñada para influir en tu percepción del valor y el precio. Así que diseñas para que el cliente sienta una cosa u otra.

En mi experiencia, cuando veo una tienda diseñada para parecer barata desconfío lo mismo que si la veo diseñada para parecer premium.
 
Lo que describes tiene un nombre: percepción de valor. Y es exactamente lo mismo que pasa en una tienda online, solo que en digital tienes menos de tres segundos para conseguir lo que esa primera tienda te transmitió en cuanto cruzaste la puerta.


El producto era idéntico. El precio era idéntico. Lo único diferente era el envoltorio y la sensación que generaba. Y eso movió tu intención de compra por completo.


En ecommerce pasa exactamente igual y muy poca gente lo tiene en cuenta. He visto tiendas con productos realmente buenos que no venden porque la web transmite bazar, aunque el producto sea de calidad. Fotos oscuras, tipografías mezcladas, descripciones copiadas del proveedor... el cliente no puede tocar ni oler nada, así que lo único que tiene para juzgar si merece la pena gastarse el dinero es lo que ve. Y si lo que ve le da sensación de caos, su cerebro lo traduce automáticamente en "esto es barato y de mala calidad", aunque no lo sea.


Dicho esto, hay un matiz importante que mucha gente confunde. El diseño no funciona igual para todos los modelos de negocio.


Una marca con comunidad, con recurrencia, con clientes que ya la conocen, necesita un diseño que refuerce su identidad. Que cuando alguien llegue, reconozca al instante de quién es y qué representa. Ahí el diseño es parte de la personalidad de la marca.


Pero una tienda que vende con tráfico frío, gente que llega desde un anuncio y no te conoce de nada, tiene una prioridad completamente distinta. Aquí el diseño tiene que hacer una sola cosa: eliminar dudas y llevar al cliente hacia el botón de compra lo más rápido posible. No se trata de ser bonito, se trata de ser claro. La pregunta que tiene que responder tu web en los primeros segundos no es "¿qué marca tan chula?", sino "esto es para mí, resuelve mi problema y me fío". Si el diseño distrae de eso, aunque sea precioso, está jugando en tu contra.


Y esto no es teoría. Como dueño de ecommerce hago tests A/B en mis landings con cierta frecuencia y el resultado que más me ha sorprendido es que casi nunca gana la versión más bonita. Gana la que con un mínimo branding consigue convencer al cliente de que lo que tiene delante es exactamente lo que necesita. A veces es una página más simple, menos trabajada visualmente, pero con un mensaje más directo y una estructura que no le da excusas para irse. Eso es lo que convierte.


El error más común que veo es gente que construye una web como si tuviera una marca consolidada cuando en realidad está vendiendo con publicidad a desconocidos. Son dos juegos diferentes y mezclarlos sale caro.
 
Lo que describes tiene un nombre: percepción de valor. Y es exactamente lo mismo que pasa en una tienda online, solo que en digital tienes menos de tres segundos para conseguir lo que esa primera tienda te transmitió en cuanto cruzaste la puerta.


El producto era idéntico. El precio era idéntico. Lo único diferente era el envoltorio y la sensación que generaba. Y eso movió tu intención de compra por completo.


En ecommerce pasa exactamente igual y muy poca gente lo tiene en cuenta. He visto tiendas con productos realmente buenos que no venden porque la web transmite bazar, aunque el producto sea de calidad. Fotos oscuras, tipografías mezcladas, descripciones copiadas del proveedor... el cliente no puede tocar ni oler nada, así que lo único que tiene para juzgar si merece la pena gastarse el dinero es lo que ve. Y si lo que ve le da sensación de caos, su cerebro lo traduce automáticamente en "esto es barato y de mala calidad", aunque no lo sea.


Dicho esto, hay un matiz importante que mucha gente confunde. El diseño no funciona igual para todos los modelos de negocio.


Una marca con comunidad, con recurrencia, con clientes que ya la conocen, necesita un diseño que refuerce su identidad. Que cuando alguien llegue, reconozca al instante de quién es y qué representa. Ahí el diseño es parte de la personalidad de la marca.


Pero una tienda que vende con tráfico frío, gente que llega desde un anuncio y no te conoce de nada, tiene una prioridad completamente distinta. Aquí el diseño tiene que hacer una sola cosa: eliminar dudas y llevar al cliente hacia el botón de compra lo más rápido posible. No se trata de ser bonito, se trata de ser claro. La pregunta que tiene que responder tu web en los primeros segundos no es "¿qué marca tan chula?", sino "esto es para mí, resuelve mi problema y me fío". Si el diseño distrae de eso, aunque sea precioso, está jugando en tu contra.


Y esto no es teoría. Como dueño de ecommerce hago tests A/B en mis landings con cierta frecuencia y el resultado que más me ha sorprendido es que casi nunca gana la versión más bonita. Gana la que con un mínimo branding consigue convencer al cliente de que lo que tiene delante es exactamente lo que necesita. A veces es una página más simple, menos trabajada visualmente, pero con un mensaje más directo y una estructura que no le da excusas para irse. Eso es lo que convierte.


El error más común que veo es gente que construye una web como si tuviera una marca consolidada cuando en realidad está vendiendo con publicidad a desconocidos. Son dos juegos diferentes y mezclarlos sale caro.

En mi experiencia trabajando en proyectos ecommerce orientados a incrementar conversión, también doy fe de que diseñar bonito no es lo que más importa. En mi caso, los mejores resultados han venido de saber diseñar la parte psicológica de la venta que es mucho más profunda que las técnicas superficiales de CRO que se suelen aplicar en las tiendas online. Supongo que en línea con lo que comentas de que tus mejores resultados venían de diseños con claridad de que eso que le muestras es lo que necesita. Al final, la venta requiere pensamiento estratégico y conocimientos de psicología de comportamiento.

Te digo mi conclusión tras varios proyectos como consultora de diseño estratégico: hay más obsesión por vender que por ayudar al cliente y, sinceramente, eso condiciona y limita la conversión porque se nota en todo lo que haces y en cómo lo haces.

No podemos evitar que nuestra forma de pensar deje rastro en lo que hacemos.
 
En mi experiencia trabajando en proyectos ecommerce orientados a incrementar conversión, también doy fe de que diseñar bonito no es lo que más importa. En mi caso, los mejores resultados han venido de saber diseñar la parte psicológica de la venta que es mucho más profunda que las técnicas superficiales de CRO que se suelen aplicar en las tiendas online. Supongo que en línea con lo que comentas de que tus mejores resultados venían de diseños con claridad de que eso que le muestras es lo que necesita. Al final, la venta requiere pensamiento estratégico y conocimientos de psicología de comportamiento.

Te digo mi conclusión tras varios proyectos como consultora de diseño estratégico: hay más obsesión por vender que por ayudar al cliente y, sinceramente, eso condiciona y limita la conversión porque se nota en todo lo que haces y en cómo lo haces.

No podemos evitar que nuestra forma de pensar deje rastro en lo que hacemos.
Totalmente de acuerdo
 
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