El enemigo de la productividad es el miedo al éxito.

Marina

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20 Sep 2025
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Estoy un poco cansadita de fórmulas mágicas para ser más productivo. Parece que si no eres productivo eres gilipollas o algo parecido.

Recuerdo perfectamente los primeros años de cole. A mí me encantaba ir. Aunque era un cole público de pueblo, había muchos juguetes que me gustaban, un montón de cosas muy interesantes y divertidas y además otros niños con los que jugar. Para mí eso era el paraíso.

Siempre me ha gustado aprender y en el colegio había un montón de cosas nuevas cada día.

Parece ser que además era una niña inteligente.

¿Quien sabe la respuesta de esta pregunta? y yo levantaba la mano emocionada porque lo había entendido a la primera y estaba muy contenta por ello.

Aixxxx... Santa inocencia.

Resulta que aprendí que eso no ayuda a hacer amigos.

Y fíjate, en mi caso no hubo mucho problema en mi entorno directo, pero recuerdo verlo en las películas: la niña lista era la marginada y eso me impactó.

Me impactó de verdad, era muy pequeña.

Fue más adelante, acabando la EGB, que empecé además a corregir a los profesores cuando se equivocaban en la pizarra. A mí me parecía lógico. Ellos me corregían a mí para que aprendiera, así que en mi mente no tenía sentido que hubiera un error en la pizarra para todos mis compañeros.

Pero Marina, eso no funciona así.

Aprendí que el éxito no es bueno, que iba a ser rechazada por ello y empecé a hacerme pequeña y a hacer otras cosas en las que no era tan buena y allí me sentía más cómoda. Empecé a bailar. Me gustaba pero se me daba mal.

Pero a base de practicar y probar cosas nuevas, a los 17 años una profesora nueva me puso en el grupo de las "buenas" y me emocioné, resulta que no lo estaba haciendo tan mal.

Como no sabía que estudiar en la Universidad se me ocurrió que ir al instituto del teatro podría ser una buena opción. Nunca había tenido pánico escénico y estaba aprendiendo bastante sobre mi cuerpo con el baile, los malabares y el teatro.

Tú has visto una bailarina de más de 1,70m?

Eso me dijo la profesora que me conocía desde pequeña, y que siempre me decía que parecía la madre en los bailes de fin de curso por mi altura. Yo ya pasaba esa medida. Nadie me recordó todo lo que había progresado, simplemente era demasiado alta. Destacar no era bueno una vez más.

Estudié biología. Lo decidí a cara o cruz en el bar del último año de instituto. Ese era mi nivel de motivación.

Si todo eso eso de los hábitos fuera cierto, si todo eso funcionara, todos seríamos máquinas de productividad porque aparentemente son fórmulas sencillas de cumplir y no necesitas nada especial.

Pero muchos seguimos sin triunfar.

Porque tenemos algo se nos ha grabado a fuego sobre que triunfar no está bien.

Destacar es malo.

Y aunque digas que es miedo al fracaso, perfeccionismo y no sé cuantas excusas de mierda, tienes miedo al éxito igual que yo.

Venimos programados a fuego para no destacar.


Y he cambiado de entorno muchas veces porque sé lo importante que es eso porque mi miedo es más grande que mi voluntad.

Y tengo voluntad y empiezo y destaco...


Y siempre pasa algo que me asusta y me hago pequeña otra vez.


Miedo al éxito. El miedo no tiene un botón que se apaga y ya está, puede ser muy, muy jodido.


Y sé que no soy la única.
 
Hola, Marina.

No me cabe ninguna duda de que el miedo "a lo que sea", porque no sé si es al éxito, mata la productividad, o lo que es lo mismo, te lleva a procrastinar constantemente, no terminar nada, que todo se haga demasiado cuesta arriba, a pensar que no vas a ser capaz de hacerlo, etc.

Ser productivo es ser capaz de hacer algo, de generar cosas (si hablamos de negocios, dinero), no de hacer mil cosas en menos tiempo para hacer otras mil cosas. Ahí estaremos de acuerdo.

Para mí, por mi forma de ser, estos ejercicios de racionalización al extremo no son más que otra forma de seguir buscando la excusa para no hacer algo. No te lo tomes a mal, por favor, es como yo veo las cosas. Y no soy perfecto y podría producir aún mucho más de lo que hago. Todos tenemos nuestras cosas.

Hay mucha gente que probablemente haya vivido experiencias muy similares y que el contrario que a ti las ha impulsado todavía más lejos... Por lo que sacar conclusiones de esta manera no me parece que te lleve a ninguna parte, más allá de encontrarte cómoda en una explicación y decir: vaaale, esto es culpa de esto, y yo soy así, entonces no hay nada más que hacer...

La falta de autoestima, el no creérselo, seguramente se pueda superar. Yo no sé cómo, aparte de enfrentarme a ello, y meterme en jaleos. Porque una vez me comprometo, para mi eso es motivación suficiente para llevar a buen puerto la cosa en la que me haya metido.

Si profundizamos un poco, podríamos encontrar otras motivaciones que a su vez me llevan a meterme en esos jaleos y compromisos.


En mi opinión en lo de la identidad está la clave, en cómo nos vemos a nosotros mismos, y en la motivación. Tampoco creo en el tema de los hábitos y sus mecánicas y hacks, porque soy capaz de empezar 10 cosas a la vez si tengo la organización y motivación suficiente, cuando los teóricos de los hábitos dicen que eso no es posible. También puedo ser incapaz de hacer una sola cosa si realmente no me apetece nada y no va conmigo.


Para terminar, te leo y lo que veo son altas expectativas que te has ido creando y frustración por no alcanzar cosas que consideras que deberían estar a tu alcance... Empatizo ahí contigo porque he pensado de esa forma mucho tiempo.

Pero las cosas no tienen por qué ser de una manera. No está marcado en ningún lado que alguien tenga que triunfar o no. No merecemos ni dejamos de merecer nada... Ponerse el éxito o el triunfo como un objetivo es un error. Eso, en realidad, ni siquiera depende de ti.

A muchas personas les ha llegado sin buscarlo, y hasta han llegado a odiar su propio éxito. Otras lo buscan tan desesperadamente que podrían tenerlo delante y no verlo...

Además ¿qué es el éxito?

Si puedes vivir tu vida haciendo lo que quieres hacer, aunque no sea de la forma en la que te lo imaginabas, y pudiendo ser tú misma, creo que sería un nivel de éxito más que razonable para cualquiera. Hay algunas formas de éxito malentendidas que en el momento que las alcanzas, te das cuenta de que no tienen sentido ni valen nada...


En todo caso, ánimo y espero que encuentres lo que andas buscando.
 
Estoy un poco cansadita de fórmulas mágicas para ser más productivo. Parece que si no eres productivo eres gilipollas o algo parecido.

Recuerdo perfectamente los primeros años de cole. A mí me encantaba ir. Aunque era un cole público de pueblo, había muchos juguetes que me gustaban, un montón de cosas muy interesantes y divertidas y además otros niños con los que jugar. Para mí eso era el paraíso.

Siempre me ha gustado aprender y en el colegio había un montón de cosas nuevas cada día.

Parece ser que además era una niña inteligente.

¿Quien sabe la respuesta de esta pregunta? y yo levantaba la mano emocionada porque lo había entendido a la primera y estaba muy contenta por ello.

Aixxxx... Santa inocencia.

Resulta que aprendí que eso no ayuda a hacer amigos.

Y fíjate, en mi caso no hubo mucho problema en mi entorno directo, pero recuerdo verlo en las películas: la niña lista era la marginada y eso me impactó.

Me impactó de verdad, era muy pequeña.

Fue más adelante, acabando la EGB, que empecé además a corregir a los profesores cuando se equivocaban en la pizarra. A mí me parecía lógico. Ellos me corregían a mí para que aprendiera, así que en mi mente no tenía sentido que hubiera un error en la pizarra para todos mis compañeros.

Pero Marina, eso no funciona así.

Aprendí que el éxito no es bueno, que iba a ser rechazada por ello y empecé a hacerme pequeña y a hacer otras cosas en las que no era tan buena y allí me sentía más cómoda. Empecé a bailar. Me gustaba pero se me daba mal.

Pero a base de practicar y probar cosas nuevas, a los 17 años una profesora nueva me puso en el grupo de las "buenas" y me emocioné, resulta que no lo estaba haciendo tan mal.

Como no sabía que estudiar en la Universidad se me ocurrió que ir al instituto del teatro podría ser una buena opción. Nunca había tenido pánico escénico y estaba aprendiendo bastante sobre mi cuerpo con el baile, los malabares y el teatro.

Tú has visto una bailarina de más de 1,70m?

Eso me dijo la profesora que me conocía desde pequeña, y que siempre me decía que parecía la madre en los bailes de fin de curso por mi altura. Yo ya pasaba esa medida. Nadie me recordó todo lo que había progresado, simplemente era demasiado alta. Destacar no era bueno una vez más.

Estudié biología. Lo decidí a cara o cruz en el bar del último año de instituto. Ese era mi nivel de motivación.

Si todo eso eso de los hábitos fuera cierto, si todo eso funcionara, todos seríamos máquinas de productividad porque aparentemente son fórmulas sencillas de cumplir y no necesitas nada especial.

Pero muchos seguimos sin triunfar.

Porque tenemos algo se nos ha grabado a fuego sobre que triunfar no está bien.

Destacar es malo.

Y aunque digas que es miedo al fracaso, perfeccionismo y no sé cuantas excusas de mierda, tienes miedo al éxito igual que yo.

Venimos programados a fuego para no destacar.


Y he cambiado de entorno muchas veces porque sé lo importante que es eso porque mi miedo es más grande que mi voluntad.

Y tengo voluntad y empiezo y destaco...


Y siempre pasa algo que me asusta y me hago pequeña otra vez.


Miedo al éxito. El miedo no tiene un botón que se apaga y ya está, puede ser muy, muy jodido.


Y sé que no soy la única.
Hola, Marina!

Muy interesante tu reflexión y tu historia, la verdad.

Bajo mi punto de vista, todo esto de los hábitos y la productividad, no siempre debe ir ligado a un objetivo externo, y quizá con eso es suficiente. Estoy de acuerdo con que aparentemente son cosas sencillas de cumplir, pero creo que estamos de acuerdo con que sólo es aparentemente, ya que los hábitos son algo muy complicado de respetar y no dejar de lado.
De hecho, es mucho más fácil rendirse y quejarse que tratar de esforzarse por mejorar y hacer algo.

Parece que tú no eres de las personas que se rinde, y eso es algo digno de admirar.

Respecto al miedo, creo que todos sentimos miedo en diferentes aspectos o situaciones de la vida. Lo realmente bonito o interesante respecto al miedo no es dejar de tener miedo, si no hacer las cosas aún teniendo ese miedo.

Y respecto a triunfar... Podemos estar de acuerdo con que triunfar es ganar dinero y conseguir ciertos objetivos en la vida, como podría ser tu caso (no digo que lo sea) de tratar de ser una bailarina profesional. Pero triunfar también es poder estar tranquilo en tu casa currando las horas que te de la gana, haciendo lo que te apetece y dedicándote a tu gente un día cualquiera. Esto puede ser triunfar o llegar al éxito.

Por otro lado, volver a empezar no es malo. De hecho si realmente tienes la habilidad de empezar de 0 y destacar en lo que haces, aunque sea nuevo, eso es digno de admiración. No te conozco, pero por lo que cuentas, suena a que tienes una gran habilidad de tolerancia a los cambios.

Me gustaría quedarme con que el miedo no tiene por que ser algo malo, y sin duda es algo muy común. Aunque no todos hacemos lo mismo con él. Pero hacer las cosas con miedo es una habilidad en la que merece la pena trabajar.

En fin, un saludo y muy interesante lo que compartes.

Te deseo lo mejor!
 
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