Empiezo a ver por qué muchas cosas no terminan de funcionar en LinkedIn

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26 Feb 2026
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Estos días, a raíz de lo que ha ido saliendo en el otro hilo, estoy probando algo bastante simple en LinkedIn.

No cambiar el perfil.

No pensar contenido como tal.

Más bien centrarme en hablar con gente, sin vender de primeras, sin intentar explicar todo lo que hago en un mensaje, sin forzar.

Y me está pasando algo curioso.

Empiezo a ver más claro por qué muchas cosas que “en teoría deberían funcionar”… luego se quedan a medias.


Por ejemplo:

gente que publica mucho y tiene visibilidad… pero luego no hay conversaciones reales detrás.

o cuando haces prospección, encuentras a la persona correcta, escribes… pero la cosa no avanza más allá de un primer mensaje o directamente no hay respuesta.

o la duda de si escribir largo, corto, si explicar bien el servicio desde el inicio…


Y cada vez me cuadra más que no es eso.

Que el problema no suele estar en el contenido, ni en si el mensaje es más corto o más largo.

Sino en lo que intentamos hacer demasiado pronto: Intentamos vender, intentamos explicar, intentamos que la otra persona lo entienda todo.

Cuando en realidad no hay todavía ni conversación.

Por eso estoy probando justo lo contrario, usar LinkedIn más como lo que es en el fondo: un sitio para empezar conversaciones.

Luego ya habrá tiempo de ver si encaja, si hay oportunidad, si tiene sentido o no.

Pero primero que pase algo.

No sé si esto es mejor o peor a largo plazo, pero sí tengo la sensación de que es bastante más lógico que intentar cerrar algo con alguien que todavía no ha hablado contigo.

¿Qs está pasando algo parecido con mensajes o contenido que “deberían funcionar”… pero luego no terminan de avanzar?
 
Es complicado encontrar el balance entre la conversación y la venta. He visto que hay gente que sugiere que en lugar de buscar la venta, busques agendar reuniones en pocos mensajes. Entiendo que el objetivo de estas reuniones es conocer mejor al cliente potencial, recoger sus necesidades, sus puntos de dolor y por supuesto tratar de cerrar la venta.
 
Es complicado encontrar el balance entre la conversación y la venta. He visto que hay gente que sugiere que en lugar de buscar la venta, busques agendar reuniones en pocos mensajes. Entiendo que el objetivo de estas reuniones es conocer mejor al cliente potencial, recoger sus necesidades, sus puntos de dolor y por supuesto tratar de cerrar la venta.
Sí, justo… yo creo que ahí está la trampa.

Que parece que cambiamos “vender” por “agendar reunión”, pero en el fondo muchas veces sigue siendo lo mismo, solo que con otro paso en medio.

Y la otra persona lo nota.

Porque si todavía no hay contexto, ni confianza, ni una conversación real… que le propongas una llamada al tercer mensaje sigue siendo “ir rápido”.

A mí cada vez me cuadra más que la reunión debería ser consecuencia, no objetivo.

Es decir, que llegue cuando ya hay cierta conversación, cuando la otra persona se ha reconocido en algo, cuando hay interés real.

Y eso cambia bastante cómo planteas los mensajes.

No sé si te pasa, pero cuando quitas el objetivo de “llevarlo a llamada rápido”… las respuestas suelen ser más naturales.

Y a partir de ahí es mucho más fácil que la conversación avance sola.

¿Cómo lo estás viendo tú?

¿te están funcionando esas propuestas de reunión o se quedan un poco frías?
 
Yo por mi parte nunca pido una reunión, explico mi servicio en un par de líneas y a partir de ahí inicio una conversación. Si no les interesa me lo dicen directamente y así no pierdo el tiempo. Tal vez soy un poco bruta, pero lo copio de Luis Monge Malo que es un máster de las ventas.
 
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