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A mi hijo no le gusta leer, NADA, es más perro que Niebla,
y voy yo, y escribo un libro para él.
- Hijo, estoy escribiendo un libro de un árbol que cuenta cuentos, que te parece hijo?
- Un árbol que cuenta cuentos, bueno, vale.
Vamos que no me dijo nada.
Luego pensé, que el libro lo estaba escribiendo para mí, a él le importan 3 cojones los cuentos, los árboles y los libros.
¿Qué hice? pensar que le podría gustar a un niño de 11 años que sólo habla de fútbol, piensa en el fútbol, ve fútbol y juega al fútbol, sí a veces también respira.
Pues al final el árbol, no cuenta cuentos, sueña con ser futbolista y vivir para siempre.
Le dije que tenía que leerlo, para darme su opinión.
Después de su respuesta, casi lo estampo, pero me tranquilicé, he hice lo que todo padre hace para educar a su hijo.
CHANTAJE. Le tuve que comprar 50 sobres de la liga, claro no le daría ninguno hasta que me lo leyera en alto.
3 días tardó.
- ¿Y que te ha parecido hijo?
- Bien.
- ¿Ya está?
- Si bien, me bajo a jugar.
Pues sí, menuda mierda, si bien era solo un primer intento, a mi me parecía cojonudo.
Y se quedó aparcado.
A los 20 días, a eso de las 9 de la noche, me tumbé con él en la cama, a veces lo hago para recargarme de energía.
Le abrazo, y me dice:
- Te acuerdas Papi de lo del libro?
- Sí, hijo.
- Me ha gustado más que Polican. (un libro de un perro-robot-policía creo, formato cómic, su favorito).
- Venga ya, no me vaciles.
- Que sí papi, casi lloro 4 veces, y me reí 5, pero me daba vergüenza decírtelo.
Y ahí, comenzó otra vez la aventura.
Ahhhh, todavía no está Pablo, te aseguro que serás el primero en enterarte, antes que mi mujer.
Feliz Año Pa Tos
y voy yo, y escribo un libro para él.
- Hijo, estoy escribiendo un libro de un árbol que cuenta cuentos, que te parece hijo?
- Un árbol que cuenta cuentos, bueno, vale.
Vamos que no me dijo nada.
Luego pensé, que el libro lo estaba escribiendo para mí, a él le importan 3 cojones los cuentos, los árboles y los libros.
¿Qué hice? pensar que le podría gustar a un niño de 11 años que sólo habla de fútbol, piensa en el fútbol, ve fútbol y juega al fútbol, sí a veces también respira.
Pues al final el árbol, no cuenta cuentos, sueña con ser futbolista y vivir para siempre.
Le dije que tenía que leerlo, para darme su opinión.
Después de su respuesta, casi lo estampo, pero me tranquilicé, he hice lo que todo padre hace para educar a su hijo.
CHANTAJE. Le tuve que comprar 50 sobres de la liga, claro no le daría ninguno hasta que me lo leyera en alto.
3 días tardó.
- ¿Y que te ha parecido hijo?
- Bien.
- ¿Ya está?
- Si bien, me bajo a jugar.
Pues sí, menuda mierda, si bien era solo un primer intento, a mi me parecía cojonudo.
Y se quedó aparcado.
A los 20 días, a eso de las 9 de la noche, me tumbé con él en la cama, a veces lo hago para recargarme de energía.
Le abrazo, y me dice:
- Te acuerdas Papi de lo del libro?
- Sí, hijo.
- Me ha gustado más que Polican. (un libro de un perro-robot-policía creo, formato cómic, su favorito).
- Venga ya, no me vaciles.
- Que sí papi, casi lloro 4 veces, y me reí 5, pero me daba vergüenza decírtelo.
Y ahí, comenzó otra vez la aventura.
Ahhhh, todavía no está Pablo, te aseguro que serás el primero en enterarte, antes que mi mujer.
Feliz Año Pa Tos