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Hubo una vez un animal peludo con cara de primate.
Era ágil, fuerte e inquieto, pero, sobre todo, destacó por algo que lo hizo ser el animal que es ahora;
Testarudo...
No se conformaba únicamente con sobrevivir, aspiraba a más.
Pero con ser testarudo no le bastaba.
Necesitaba soltar la rigidez para no resistirse al cambio.
Fue entonces cuando su propia naturaleza lo llevó a comprender procesos que lo guiaron hacia una evolución.
Así llegó a niveles mentales más complejos que lo condujeron hacia una inteligencia superior.
Esos estados no fueron suficientes para su intelecto,
quería más.
Tenía potencial para explotarlo, y por eso comenzó a razonar destacando por encima de cualquier otro animal que existiera.
Espera…
Ahora sigo con la historia,
porque antes de darte el apunte sobre lo que hará cambiar tu manera de relacionarte con el teclado,
aclararé que la palabra inhumano se refiere a lo cruel y despiadado,
y existen pocos asuntos más indignos que no corresponder a lo que a ese animal le fue dado.
Y de esta maravilla de la naturaleza nace el pensamiento elegido exclusivamente para el ser humano,
que parte de la base de no creer ciegamente nada de lo que nos cuentan,
para así sacar nuestras propias conclusiones.
Sigo con la historia…
Ese animal, evolucionado por encima de cualquier otro ser que habitara, quería cada vez más:
Más recursos,
Más ambición,
Más virtudes,
Más control,
Más, más, más…
Quería más,
entregando cada vez menos,
acercándose poco a poco a un animal insatisfecho.
Por eso empezó a delegar,
para no sentirse culpable de su falta de razonamiento.
Al principio se sintió cómodo,
vio un potencial al que no podía acceder por sí mismo por falta de visión,
y sintió de nuevo el control.
Pero fue fugaz, como lo que dura la lectura de un texto sin alma.
Y esa sociedad se fragmentó, dividiéndose en dos grupos:
Quienes delegaron la responsabilidad moral de elegir su manera de razonar,
y quienes mantuvieron un pensamiento que los llevó a comprender que no hay mejor virtud que la recompensa que existe detrás de ella.
Cualquiera de las dos decisiones que se escojan estará bien.
Una de ellas se mantendrá sobre la línea justa del aprobado en cuanto a autonomía mental.
La otra te llevará a niveles de conciencia dignos de la evolución humana.
El pensamiento crítico.
Era ágil, fuerte e inquieto, pero, sobre todo, destacó por algo que lo hizo ser el animal que es ahora;
Testarudo...
No se conformaba únicamente con sobrevivir, aspiraba a más.
Pero con ser testarudo no le bastaba.
Necesitaba soltar la rigidez para no resistirse al cambio.
Fue entonces cuando su propia naturaleza lo llevó a comprender procesos que lo guiaron hacia una evolución.
Así llegó a niveles mentales más complejos que lo condujeron hacia una inteligencia superior.
Esos estados no fueron suficientes para su intelecto,
quería más.
Tenía potencial para explotarlo, y por eso comenzó a razonar destacando por encima de cualquier otro animal que existiera.
Espera…
Ahora sigo con la historia,
porque antes de darte el apunte sobre lo que hará cambiar tu manera de relacionarte con el teclado,
aclararé que la palabra inhumano se refiere a lo cruel y despiadado,
y existen pocos asuntos más indignos que no corresponder a lo que a ese animal le fue dado.
Y de esta maravilla de la naturaleza nace el pensamiento elegido exclusivamente para el ser humano,
que parte de la base de no creer ciegamente nada de lo que nos cuentan,
para así sacar nuestras propias conclusiones.
Sigo con la historia…
Ese animal, evolucionado por encima de cualquier otro ser que habitara, quería cada vez más:
Más recursos,
Más ambición,
Más virtudes,
Más control,
Más, más, más…
Quería más,
entregando cada vez menos,
acercándose poco a poco a un animal insatisfecho.
Por eso empezó a delegar,
para no sentirse culpable de su falta de razonamiento.
Al principio se sintió cómodo,
vio un potencial al que no podía acceder por sí mismo por falta de visión,
y sintió de nuevo el control.
Pero fue fugaz, como lo que dura la lectura de un texto sin alma.
Y esa sociedad se fragmentó, dividiéndose en dos grupos:
Quienes delegaron la responsabilidad moral de elegir su manera de razonar,
y quienes mantuvieron un pensamiento que los llevó a comprender que no hay mejor virtud que la recompensa que existe detrás de ella.
Cualquiera de las dos decisiones que se escojan estará bien.
Una de ellas se mantendrá sobre la línea justa del aprobado en cuanto a autonomía mental.
La otra te llevará a niveles de conciencia dignos de la evolución humana.
El pensamiento crítico.