Yo la he usado bastantes veces en mi trabajo (consultoría tecnológica en grandes cuentas: farmacia, banca, energía…) y te doy mi experiencia real:
La habré aplicado fácil en unas 10 ocasiones.
- Aproximadamente casi la mitad han salido adelante (presupuesto aceptado)
- Y en el resto, siempre ha habido feedback muy bueno.
Y no creo que sea casualidad.
- El cliente no se espera un documento así
- No se espera encontrarse valor dentro del propio presupuesto
- No se espera ver el precio tan pronto
- No se espera que no le necesites desesperadamente
Y creo que eso lo cambia todo.
Porque lo normal es:
- Plantilla corporativa
- 40-60 páginas infumables
- Mucho “somos líderes en…”
- Mucho ego y poco foco en el cliente
Un tostón.
En cuanto he podido salirme de eso (cuando tenía cercanía con el cliente o era algo más ágil), y he enviado un presupuesto “a lo Isra”… ha funcionado muchísimo mejor.
Lo más clave para mí de la masterclass
Los pasos, te los enumero:
PASO 1. Decirle un por qué debería de leer este presupuesto (le vamos a aportar valor)
PASO 2. Precio + Plazo de validez del presupuesto.(validez mas corta mejor)
PASO 3. Presentar una imagen clara de los problemas que vas a solucionar.
PASO 4. Qué vas a hacer + Beneficio asociado a cada acción.
PASO 5. Plazos de inicio y desarrollo del servicio.
PASO 6. ¿Qué está incluido?
PASO 7. Las peguntas frecuentes.
PASO 8. Formas de pago.
Apuntes:
1. El presupuesto no es un documento… es una pieza de venta
No estás informando. Estás vendiendo.
Y tiene que leerse como tal (con interés, no con sufrimiento).
2. Conversacional, no corporativo
Una carta de ventas es una conversación, no un folleto técnico
Si suena a empresa → pierde
Si suena a persona → gana
3. Empieza por lo que le importa al cliente (no por ti)
Nada de “quiénes somos” al inicio.
Primero su problema, su situación, su contexto.
4. Precio visible desde el principio y sin miedo
Esto rompe esquemas.
Pero filtra, posiciona y transmite seguridad.
5. Falta de necesidad (qué te voy yo a contar de esto)
No vas de “por favor cómprame”.
Vas de: esto es lo que hay, si encaja bien, si no, también.
6. Cuenta algo y apórtale valor (historia, contexto, situación)
El cerebro no retiene descripciones, retiene historias
Por eso un presupuesto normal se olvida…
y uno bien hecho se recuerda.
7. Dar razones reales para comprar
No frases vacías.
Motivos claros, creíbles y entendibles.
8. Eliminar el “ruido marketiniano”
Nada de frases tipo:
“multiplica tus resultados”, “líderes del sector”…
9. Tiene que ser entretenido de leer
Esto parece una tontería… pero no lo es.
Si no lo leen → no compran
Si lo leen hasta el final → tienes opciones reales
“No es que el método funcione… es que compite contra presupuestos que nadie quiere leer.”