Llevo cuatro meses escribiendo desde el marco de Power Investing en Sbustack
Carteras concentradas, diez posiciones aproximadamente, empresas con ventajas competitivas extraordinarias — y cuando digo extraordinarias quiero decir moats ofensivos, no defensivos. Son empresas que no se limitan a sobrevivir porque tienen un moat que las protege, sino que atacan, amplían su ventaja año tras año y el mercado no puede replicarlas aunque quiera.
Un estilo Munger-Buffett en lo cualitativo, pero sin obsesionarse demasiado con el precio pagado. Bueno, sin obsesionarse del todo: lo miro de reojo, como quien mira la cuenta en un restaurante bueno sabiendo que va a pagar lo que sea.
La lógica es sencilla: si una empresa es verdaderamente excepcional, pagar PER 30 o 35 hoy no debería importar demasiado a diez años vista. Los beneficios acabarán dejando barata la posición, y el tiempo hace el trabajo.
Es una estrategia que no gusta a todo el mundo — he notado que genera cierto escepticismo entre lectores que vienen del value más clásico — y lo entiendo. Pagar múltiplos elevados requiere una convicción sobre la calidad del negocio que no todo el mundo comparte, y cuando el mercado se tuerce, las empresas caras duelen más a corto plazo.
Aun así, creo firmemente en el enfoque. Las empresas excepcionales a precios razonables siguen siendo el mejor juego a largo plazo.
Dicho eso, debo ser honesto con vosotros sobre algo.
Nunca he seguido una sola estrategia, y no creo que vaya a empezar ahora
Soy Géminis. No sé si eso explica algo, pero lo cierto es que nunca me ha gustado seguir un único método de inversión. Y con el tiempo he llegado a pensar que esa aparente inconsistencia es en realidad una ventaja.
Las estrategias de inversión funcionan durante un tiempo. Luego dejan de funcionar, o funcionan peor, o el entorno cambia y lo que era una ventaja se convierte en un lastre. El value puro brilló durante décadas y luego pasó casi una década rezagado respecto al growth. El growth tuvo su década dorada y luego 2022 le recordó que los múltiplos no son infinitos. Las materias primas tienen sus ciclos. Los bonos tienen los suyos. Nadie ha encontrado todavía la estrategia que funciona siempre y en todo entorno (bueno, hay carteras permanente que combinan todos los activos y tal, ya…)
Así que mi conclusión, que no es nueva pero me ha costado años interiorizarla, es que seguir varias estrategias al mismo tiempo es gestión del riesgo metodológico y no incosistencia. Si una estrategia no funciona en un entorno determinado, las otras compensan. Y si todas funcionan a la vez, mejor todavía.
Las mineras de plata: una lección sobre los ciclos
Los que me seguís en Substack sabéis que he estado posicionado en empresas mineras de plata. Con bastante convicción — iba muy cargado, pero mucho, quizá podría decir que demasiado, pero estaba convencido de mi tesis y aposté fuerte, al estilo de Stanley Druckenmiller.
El resultado ha sido algunas rentabilidades del 400%, 1.000% y del 1.500% en algunas posiciones. Otras estoy en pérdidas de un 40-50% pero claro, compensa con creces. Números que, escritos así, parecen de otro mundo, pero que son perfectamente alcanzables (si yo lo he hecho cualquiera puede) cuando se identifica el inicio de un ciclo alcista en materias primas y se tiene la paciencia de dejarlo correr.
He aprovechado enero-febrero para vender. No en el pico — eso es imposible, y quien diga que lo hace regularmente miente o tiene suerte —, pero sí en niveles que considero razonables dado el recorrido acumulado. Todavía me quedan posiciones en mineras de plata porque no creo que el ciclo alcista haya terminado. Pero la cartera es hoy más diversificada que hace un año, lo que me deja más cómodo ante lo que pueda venir.
Esta experiencia con las mineras es un buen ejemplo de por qué me gusta combinar estrategias. Una cartera de empresas de calidad al estilo Power Investing no habría capturado este ciclo de la misma forma. Los moats extraordinarios y los reactores de fusión son universos distintos, con distintos motores de retorno y distintos riesgos. Tenerlos juntos — aunque pueda parecer raro — tiene más sentido que elegir uno y renunciar al otro.
Ayer estuve releyendo análisis viejos. Y sentí algo
Ayer recuperé algunos artículos que escribí entre 2009 y 2015 y publiqué en Rankia. Análisis de Johnson & Johnson, Medtronic, Stryker, CAF. Y sentí algo que no esperaba: añoranza. Añoranza de los métodos más sencillos, de los filtros de Graham aplicados empresa por empresa, de explicar por qué una acción cotizaba por debajo de su Earnings Power Value sin necesidad de hablar de LLMs ni de SMRs.
Esos métodos tienen algo que los hace perennes: son accesibles.
Cualquier persona con interés y sin conocimientos financieros avanzados puede entender qué significa un PER de 12, qué implica que el activo corriente sea el doble que el pasivo corriente, o qué quiere decir que una empresa lleve veinte años repartiendo dividendos sin interrupción. Graham escribió para el inversor conservador, y ese inversor sigue existiendo — de hecho, es la mayoría.
Y aquí está la reflexión con la que quiero cerrar este artículo: no hay ninguna razón por la que un blog de inversión tenga que elegir entre la sofisticación y la accesibilidad. Puedo escribir sobre Oklo y sus SMRs un día, y sobre cómo aplicar el boletín de Graham a una empresa española al siguiente. Son lectores distintos, con necesidades distintas, y ambos merecen análisis honestos y bien fundamentados.
Lo que viene
A partir de ahora iréis viendo artículos que combinan distintas estrategias: Power Investing para las posiciones de máxima convicción a largo plazo, análisis Graham para quienes prefieren un marco más conservador y estructurado, y atención a ciclos de materias primas cuando las tesis lo justifiquen. Pueden llegar a ser herramientas complementarias al servicio de un mismo objetivo: entender bien lo que se compra, pagar un precio razonable, y tener la paciencia suficiente para dejar que el tiempo haga su trabajo.
Como diría Graham, el mayor enemigo del inversor no es el mercado. Es él mismo.
¿Y vosotros? ¿Seguís una sola estrategia o también combináis métodos? Me interesa saberlo.
Carteras concentradas, diez posiciones aproximadamente, empresas con ventajas competitivas extraordinarias — y cuando digo extraordinarias quiero decir moats ofensivos, no defensivos. Son empresas que no se limitan a sobrevivir porque tienen un moat que las protege, sino que atacan, amplían su ventaja año tras año y el mercado no puede replicarlas aunque quiera.
Un estilo Munger-Buffett en lo cualitativo, pero sin obsesionarse demasiado con el precio pagado. Bueno, sin obsesionarse del todo: lo miro de reojo, como quien mira la cuenta en un restaurante bueno sabiendo que va a pagar lo que sea.
La lógica es sencilla: si una empresa es verdaderamente excepcional, pagar PER 30 o 35 hoy no debería importar demasiado a diez años vista. Los beneficios acabarán dejando barata la posición, y el tiempo hace el trabajo.
Es una estrategia que no gusta a todo el mundo — he notado que genera cierto escepticismo entre lectores que vienen del value más clásico — y lo entiendo. Pagar múltiplos elevados requiere una convicción sobre la calidad del negocio que no todo el mundo comparte, y cuando el mercado se tuerce, las empresas caras duelen más a corto plazo.
Aun así, creo firmemente en el enfoque. Las empresas excepcionales a precios razonables siguen siendo el mejor juego a largo plazo.
Dicho eso, debo ser honesto con vosotros sobre algo.
Nunca he seguido una sola estrategia, y no creo que vaya a empezar ahora
Soy Géminis. No sé si eso explica algo, pero lo cierto es que nunca me ha gustado seguir un único método de inversión. Y con el tiempo he llegado a pensar que esa aparente inconsistencia es en realidad una ventaja.
Las estrategias de inversión funcionan durante un tiempo. Luego dejan de funcionar, o funcionan peor, o el entorno cambia y lo que era una ventaja se convierte en un lastre. El value puro brilló durante décadas y luego pasó casi una década rezagado respecto al growth. El growth tuvo su década dorada y luego 2022 le recordó que los múltiplos no son infinitos. Las materias primas tienen sus ciclos. Los bonos tienen los suyos. Nadie ha encontrado todavía la estrategia que funciona siempre y en todo entorno (bueno, hay carteras permanente que combinan todos los activos y tal, ya…)
Así que mi conclusión, que no es nueva pero me ha costado años interiorizarla, es que seguir varias estrategias al mismo tiempo es gestión del riesgo metodológico y no incosistencia. Si una estrategia no funciona en un entorno determinado, las otras compensan. Y si todas funcionan a la vez, mejor todavía.
Las mineras de plata: una lección sobre los ciclos
Los que me seguís en Substack sabéis que he estado posicionado en empresas mineras de plata. Con bastante convicción — iba muy cargado, pero mucho, quizá podría decir que demasiado, pero estaba convencido de mi tesis y aposté fuerte, al estilo de Stanley Druckenmiller.
El resultado ha sido algunas rentabilidades del 400%, 1.000% y del 1.500% en algunas posiciones. Otras estoy en pérdidas de un 40-50% pero claro, compensa con creces. Números que, escritos así, parecen de otro mundo, pero que son perfectamente alcanzables (si yo lo he hecho cualquiera puede) cuando se identifica el inicio de un ciclo alcista en materias primas y se tiene la paciencia de dejarlo correr.
He aprovechado enero-febrero para vender. No en el pico — eso es imposible, y quien diga que lo hace regularmente miente o tiene suerte —, pero sí en niveles que considero razonables dado el recorrido acumulado. Todavía me quedan posiciones en mineras de plata porque no creo que el ciclo alcista haya terminado. Pero la cartera es hoy más diversificada que hace un año, lo que me deja más cómodo ante lo que pueda venir.
Esta experiencia con las mineras es un buen ejemplo de por qué me gusta combinar estrategias. Una cartera de empresas de calidad al estilo Power Investing no habría capturado este ciclo de la misma forma. Los moats extraordinarios y los reactores de fusión son universos distintos, con distintos motores de retorno y distintos riesgos. Tenerlos juntos — aunque pueda parecer raro — tiene más sentido que elegir uno y renunciar al otro.
Ayer estuve releyendo análisis viejos. Y sentí algo
Ayer recuperé algunos artículos que escribí entre 2009 y 2015 y publiqué en Rankia. Análisis de Johnson & Johnson, Medtronic, Stryker, CAF. Y sentí algo que no esperaba: añoranza. Añoranza de los métodos más sencillos, de los filtros de Graham aplicados empresa por empresa, de explicar por qué una acción cotizaba por debajo de su Earnings Power Value sin necesidad de hablar de LLMs ni de SMRs.
Esos métodos tienen algo que los hace perennes: son accesibles.
Cualquier persona con interés y sin conocimientos financieros avanzados puede entender qué significa un PER de 12, qué implica que el activo corriente sea el doble que el pasivo corriente, o qué quiere decir que una empresa lleve veinte años repartiendo dividendos sin interrupción. Graham escribió para el inversor conservador, y ese inversor sigue existiendo — de hecho, es la mayoría.
Y aquí está la reflexión con la que quiero cerrar este artículo: no hay ninguna razón por la que un blog de inversión tenga que elegir entre la sofisticación y la accesibilidad. Puedo escribir sobre Oklo y sus SMRs un día, y sobre cómo aplicar el boletín de Graham a una empresa española al siguiente. Son lectores distintos, con necesidades distintas, y ambos merecen análisis honestos y bien fundamentados.
Lo que viene
A partir de ahora iréis viendo artículos que combinan distintas estrategias: Power Investing para las posiciones de máxima convicción a largo plazo, análisis Graham para quienes prefieren un marco más conservador y estructurado, y atención a ciclos de materias primas cuando las tesis lo justifiquen. Pueden llegar a ser herramientas complementarias al servicio de un mismo objetivo: entender bien lo que se compra, pagar un precio razonable, y tener la paciencia suficiente para dejar que el tiempo haga su trabajo.
Como diría Graham, el mayor enemigo del inversor no es el mercado. Es él mismo.
¿Y vosotros? ¿Seguís una sola estrategia o también combináis métodos? Me interesa saberlo.