Tienes que tener mucho sexo para mejorar tu salud y energía

Mirkevel

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El sexo no solo es una experiencia placentera, también vale para mejorar la salud física, mental y aumentar los niveles de energía.

Hacer el amor te da muchos.

Cuando lo practicas libera endorfinas, dopamina y oxitocina, y vete tu a saber cuantas cosas más.

Hacerlo reduce el estrés, te mejora el estado de ánimo e incrementan la sensación de motivación

Además hacer el amor, follar, o como quieras llamarlo. Es una forma de ejercicio físico.

Hacerlo muchas veces mantiene el corazón sano, mejoras tu presión arterial y mejora tu resistencia aunque no vas a correr una maratón solo con eso.

Mejor el sueño y no tienes tanto estrés.

Cuando haces el amor, es más fácil dormir, por lo menos los hombres. Las mujeres también pero en los hombres creo que se incrementa mucho más.

Te vas a sentir mejor contigo mismo, mejoras la relación con tu pareja, tienes más confianza y tu cuerpo se pone mucho más sexy.

Sobre todo te pones más sexy si echas un buen polvo de 1, 2 o 3 horas...

Hacerlo 15 minutos o 30 minutos, está bien para matar las ganas, pero esfuérzate en darle placer a la otra persona.

No solo tienes que hacerlo por tus necesidades físicas, tienes que hacerlo para tener más conexión con la otra persona y que tu cuerpo y mente se relaje.

Yo suelo hacer el amor 3 veces a la semana y 2 veces sexo oral, o cómo se diga.

Cierto es que algunas semanas que estamos cansados, lo practicamos 1 vez y 1 vez sexo oral.

PERO...

Hay que hacerlo y disfrutarlo.

Y...

Un buen polvo, no 15 minutos por favor.

PD: ¿Cuántas veces practicas sexo a la semana?
 
Cuando me he puesto a escribir no sabía que iba a acabar con el mejor relato erótico que he leído nunca y lo acabo de escribir yo. Lo tienes más abajo. Puede que sólo sea una opinión personal, pero si alguna mujer que lo lea piensa lo mismo, que me deje una reacción de corazón a ver que tan rarita soy.

Hay una cosa que se obvia cuando hablamos de sexo entre hombre y mujer: que biológicamente somos diferentes. Así que se entienda que voy a hablar todo el rato en estos términos porque culturalmente seamos como seamos, seguimos siendo animalitos biológicos.

El objetivo biológico del sexo es procrear, por eso nos gusta hacerlo con alguien que tiene características que concuerdan con esto. Para las mujeres hombres fuertes, maduros, con buena posición social, porque es un indicador de poder cuidar la descendencia y para los hombres mujeres jóvenes porque es un indicador de fertilidad. Da igual si es un polvo de un rato o si jamás va a querer formar una familia, nuestro cerebro nos sigue mandando a buscar lo mismo.

El hombre tiene la energía sexual de "entrar-salir" entrar para fecundar rápido e irse y penetrar con energía para sacar el semen de otro, si lo hubiera. El pene está diseñado para eso, para poder fecundar mejor. Así que si consigues eso ya estás satisfecho, te sientes bien y duermes genial.

En cambio la energía sexual de la mujer es de "abrirse-cerrarse" y ahí se rompe el paradima del follar holliwoodiense y se puede entender por qué tantas mujeres acaban hartas del sexo a partir de una cierta edad (sobretodo si lo han practicado con hombres o con uno, da igual, pero que sea hombre) literalmente "se cierran". Para disfrutar del sexo una mujer NO necesita sentirse penetrada, lo que necesita es poder abrirse y para ello necesita connectar, relajarse, sentirse segura y poder estar confiada en su vulnerabilidad porque literalmente alguien va a entrar dentro de ella.

Podría abrir el melón de los orgasmos, piensa en si quieres seguir leyendo si estás en mal lugar para tener ahora una erección o dejar salir tu agua sagrada.


Así es el mejor orgasmo para una mujer, según yo:

No hay tiempo, nada que tengas que hacer, nadie a quién cuidar. El lugar es agradable, tal como a ti te gusta, esa temperatura que te permite estar desnuda y sentir que nada falta y nada sobra. Huele muy bien, sea lo que sea, ese es el olor exacto para ti en este momento y las luces tienen la intensidad deseada.

El tiempo desaparece.

Estás en una postura cómoda para ti y sabes que te puedes mover con libertad.

Empiezas a notar esas caricias que recorren tu cuerpo sin ninguna intención más que disfrutar el contacto de la piel. Caricias que recorren toda tu anatomía, no hay un lugar preferido a no ser que tú lo expreses. Te toca con devoción mientras tu adoras su presencia.

Te mueves libremente para acompañar que esas caricias lleguen a cualquier lugar.

Cómo no hay tiempo, no sabes si ha pasado media hora o cinco. Estás acompañando esa sensación de placer con tu respiración, ahora te alimentas del aire perfumado y saboreas cada inhalación (inhala profundo y siéntelo, vive el relato) y te estremeces con cada exhalación (exhala con la boca un poco abierta dejando que suene el aire al salir).

Tu compañero se sincroniza y sientes como su respiración y la tuya se van conectando. Os vais fundiendo, no hay separación.

Os miráis a lo ojos y ves a tu Dios mirarte como a su Diosa mientras la respiración sigue conectando los dos cuerpos.

(tú sigue inhalando y exhalando...)

Vas notando esa apertura que es como un cosquilleo cálido. Lo sientes en tu corazón, en tu cuerpo y en tu templo sagrado (el coño para los más básicos). Se lubrica y sientes un deseo realmente ardiente. No hay nada más, no hay tiempo, no hay ninguna intención y te abres como la flor de loto, pétalo a pétalo, y te abandonas al placer. Tu Dios simplemente te abraza y notas tan cerca su vara de poder (la polla erecta) que simplemente el roce estremece todo el cuerpo, tu agua sagrada fluye (squirt) y sientes el placer que recorre cada centímetro de tu cuerpo.

Cada exhalación es una expresión sonora que hace que vibre todo, pierdes el mundo de vista, te sientes sostenida y amada. Tu corazón late con fuerza.

Dura unos minutos donde sientes que realmente estás en el cielo, conectada al Universo infinito y te envuelven nubes que abrazan y cuidan todo tu ser.

Poco a poco vas volviendo a ese abrazo humano, a esa mirada, a esa presencia que simplemente te acompaña.

La energía que sientes y la devoción hacia tu Dios, que sigue ahí contigo, no se puede comparar a ninguna experiencia amorosa que hayas tenido antes.


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Por supuesto este orgasmo no es el final del encuentro, es sólo el principio. Un orgasmo de verdad nunca es el final.

Basado en experiencia real. Ni siquiera necesitamos la penetración.

De hecho como mujer (o simplemente humana) nunca imaginé que esto era posible hasta que de forma casual lo experimenté, o no tan casual porque ya estaba haciendo, aprendiendo y buscando como dejar de odiar el sexo con los hombres, del que era muy joven para haberme aburrido con pocos encuentros, pero decepcionantes...

Los hombres sois maravillosos, Dioses encarnados, pero sigo pensando que nos han quitado lo más sagrado y nos han confundido con fórmulas refritas y veo más cuñaos trasnochados que dioses. A mí me tocaba un cambio de gafas...

De verdad, todo es más sencillo.

¿Cuántas veces a la semana tengo encuentros así? Hace años que ninguno... Tendré el listón demasiado alto o quizás en general está demasiado bajo...

El tantra de la mano derecha siempre se puede practicar en soledad. Ahora puedes reirte por lo bajini o googlear "tantra de la mano derecha" y aprender algo nuevo.

Porque el mejor sexo es en pareja, pero la pareja no es necesaria para el buen sexo.

Ya lo dice el refranero popular:

Mejor bien acompañado que solo (¿era así?)
 
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