Vendían bragas. Dijeron: “Deja de comprar bragas”. Cerraban la persiana. Y aun así seguían vendiendo.

No sé si os pasa, pero cada vez que hablo con dueños de negocios físicos aparece la misma idea, dicha de mil formas distintas:

“En mi negocio, si no estoy yo, no pasa nada.”

No lo dicen con queja.
Lo dicen como si fuera lo normal.
Como si fuera una ley no escrita.

Hace poco trabajamos una idea con una tienda de lencería de barrio.

Buen producto.
Buen trato.
Clientas fieles.

El problema de siempre:
si la dueña no estaba, el negocio se paraba.

En Navidad pasó algo curioso.

Empezaron a vender más…
a gente que nunca compraba allí.

Maridos.

No sabían qué regalar.

Y por primera vez…
contentos ellos.;)
Contentas ellas.🥰


No fue por descuentos.
No fue por anuncios.

Fue por una idea muy simple:
hacer que sus clientes dejaran de “comprar” ropa interior.

No decidir.
No acordarse.
No ir a la tienda.

Recibirla.
Sin más.

Una especie de “Netflix”,
pero en lugar de series,
una pieza de lencería al mes.

Lo interesante no fue solo que funcionara.
Fue cómo cambió la forma de pensar el negocio.

Porque dejó de depender exclusivamente
de que la dueña estuviera allí.

Funcionó tan bien
que el siguiente paso ya no será el barrio.
Será que no dependa de su ubicación.

Y esto no va de lencería.

Va de entender que todos los negocios físicos
pueden empaquetar una parte de lo que ya hacen
y venderlo sin estar delante.

Otro ejemplo que funcionó:

Un restaurante que empezó a vender una guía con “las 5 recetas favoritas del local para maridos que quieren mojar esta noche”.
Ya te están escuchando de otra forma.

Y ojo, no te cuento esto para que copies nada.

Es para que mires tu negocio con otros ojos.

No hacen falta cursos eternos ni plataformas raras.

Ideas pequeñas.
Muy concretas.
Que solucionan algo específico.

Cuando ves esto, algo hace clic.

Porque el problema no es trabajar mucho.
El problema es que todo dependa de tu presencia.

Y aquí viene la frase incómoda:

Si el único producto que tienes es tu tiempo, estás jodid@.

No como insulto.
Como diagnóstico.

No todas las ideas valen para todos los negocios.
Pero todos los negocios tienen al menos alguna.

La cuestión es verla.

Por cierto, buenas a tod@s
soy Juan Travera

(Estoy recopilando ideas y ejemplos reales de este tipo aquí: negociosfisicos.com , por si a alguien le sirve el viaje mental).
 
Este domingo voy a contar esta historia completa en mi lista de correo.

El detalle que hizo que esto funcionara (y por qué no tiene nada que ver con trabajar más).

Si tienes un negocio físico y alguna vez has pensado:

“esto en el mío no se puede”…

esto es para ti,

apúntate antes del domingo 👇

👉 negociosfisicos.com

(Seguimos.)
 
Volver
Arriba