El enemigo de la productividad es el miedo al éxito.

Marina

Buscavidas
Desde
20 Sep 2025
Mensajes
67
Trofeos
9
Estoy un poco cansadita de fórmulas mágicas para ser más productivo. Parece que si no eres productivo eres gilipollas o algo parecido.

Recuerdo perfectamente los primeros años de cole. A mí me encantaba ir. Aunque era un cole público de pueblo, había muchos juguetes que me gustaban, un montón de cosas muy interesantes y divertidas y además otros niños con los que jugar. Para mí eso era el paraíso.

Siempre me ha gustado aprender y en el colegio había un montón de cosas nuevas cada día.

Parece ser que además era una niña inteligente.

¿Quien sabe la respuesta de esta pregunta? y yo levantaba la mano emocionada porque lo había entendido a la primera y estaba muy contenta por ello.

Aixxxx... Santa inocencia.

Resulta que aprendí que eso no ayuda a hacer amigos.

Y fíjate, en mi caso no hubo mucho problema en mi entorno directo, pero recuerdo verlo en las películas: la niña lista era la marginada y eso me impactó.

Me impactó de verdad, era muy pequeña.

Fue más adelante, acabando la EGB, que empecé además a corregir a los profesores cuando se equivocaban en la pizarra. A mí me parecía lógico. Ellos me corregían a mí para que aprendiera, así que en mi mente no tenía sentido que hubiera un error en la pizarra para todos mis compañeros.

Pero Marina, eso no funciona así.

Aprendí que el éxito no es bueno, que iba a ser rechazada por ello y empecé a hacerme pequeña y a hacer otras cosas en las que no era tan buena y allí me sentía más cómoda. Empecé a bailar. Me gustaba pero se me daba mal.

Pero a base de practicar y probar cosas nuevas, a los 17 años una profesora nueva me puso en el grupo de las "buenas" y me emocioné, resulta que no lo estaba haciendo tan mal.

Como no sabía que estudiar en la Universidad se me ocurrió que ir al instituto del teatro podría ser una buena opción. Nunca había tenido pánico escénico y estaba aprendiendo bastante sobre mi cuerpo con el baile, los malabares y el teatro.

Tú has visto una bailarina de más de 1,70m?

Eso me dijo la profesora que me conocía desde pequeña, y que siempre me decía que parecía la madre en los bailes de fin de curso por mi altura. Yo ya pasaba esa medida. Nadie me recordó todo lo que había progresado, simplemente era demasiado alta. Destacar no era bueno una vez más.

Estudié biología. Lo decidí a cara o cruz en el bar del último año de instituto. Ese era mi nivel de motivación.

Si todo eso eso de los hábitos fuera cierto, si todo eso funcionara, todos seríamos máquinas de productividad porque aparentemente son fórmulas sencillas de cumplir y no necesitas nada especial.

Pero muchos seguimos sin triunfar.

Porque tenemos algo se nos ha grabado a fuego sobre que triunfar no está bien.

Destacar es malo.

Y aunque digas que es miedo al fracaso, perfeccionismo y no sé cuantas excusas de mierda, tienes miedo al éxito igual que yo.

Venimos programados a fuego para no destacar.


Y he cambiado de entorno muchas veces porque sé lo importante que es eso porque mi miedo es más grande que mi voluntad.

Y tengo voluntad y empiezo y destaco...


Y siempre pasa algo que me asusta y me hago pequeña otra vez.


Miedo al éxito. El miedo no tiene un botón que se apaga y ya está, puede ser muy, muy jodido.


Y sé que no soy la única.
 
Hola, Marina.

No me cabe ninguna duda de que el miedo "a lo que sea", porque no sé si es al éxito, mata la productividad, o lo que es lo mismo, te lleva a procrastinar constantemente, no terminar nada, que todo se haga demasiado cuesta arriba, a pensar que no vas a ser capaz de hacerlo, etc.

Ser productivo es ser capaz de hacer algo, de generar cosas (si hablamos de negocios, dinero), no de hacer mil cosas en menos tiempo para hacer otras mil cosas. Ahí estaremos de acuerdo.

Para mí, por mi forma de ser, estos ejercicios de racionalización al extremo no son más que otra forma de seguir buscando la excusa para no hacer algo. No te lo tomes a mal, por favor, es como yo veo las cosas. Y no soy perfecto y podría producir aún mucho más de lo que hago. Todos tenemos nuestras cosas.

Hay mucha gente que probablemente haya vivido experiencias muy similares y que el contrario que a ti las ha impulsado todavía más lejos... Por lo que sacar conclusiones de esta manera no me parece que te lleve a ninguna parte, más allá de encontrarte cómoda en una explicación y decir: vaaale, esto es culpa de esto, y yo soy así, entonces no hay nada más que hacer...

La falta de autoestima, el no creérselo, seguramente se pueda superar. Yo no sé cómo, aparte de enfrentarme a ello, y meterme en jaleos. Porque una vez me comprometo, para mi eso es motivación suficiente para llevar a buen puerto la cosa en la que me haya metido.

Si profundizamos un poco, podríamos encontrar otras motivaciones que a su vez me llevan a meterme en esos jaleos y compromisos.


En mi opinión en lo de la identidad está la clave, en cómo nos vemos a nosotros mismos, y en la motivación. Tampoco creo en el tema de los hábitos y sus mecánicas y hacks, porque soy capaz de empezar 10 cosas a la vez si tengo la organización y motivación suficiente, cuando los teóricos de los hábitos dicen que eso no es posible. También puedo ser incapaz de hacer una sola cosa si realmente no me apetece nada y no va conmigo.


Para terminar, te leo y lo que veo son altas expectativas que te has ido creando y frustración por no alcanzar cosas que consideras que deberían estar a tu alcance... Empatizo ahí contigo porque he pensado de esa forma mucho tiempo.

Pero las cosas no tienen por qué ser de una manera. No está marcado en ningún lado que alguien tenga que triunfar o no. No merecemos ni dejamos de merecer nada... Ponerse el éxito o el triunfo como un objetivo es un error. Eso, en realidad, ni siquiera depende de ti.

A muchas personas les ha llegado sin buscarlo, y hasta han llegado a odiar su propio éxito. Otras lo buscan tan desesperadamente que podrían tenerlo delante y no verlo...

Además ¿qué es el éxito?

Si puedes vivir tu vida haciendo lo que quieres hacer, aunque no sea de la forma en la que te lo imaginabas, y pudiendo ser tú misma, creo que sería un nivel de éxito más que razonable para cualquiera. Hay algunas formas de éxito malentendidas que en el momento que las alcanzas, te das cuenta de que no tienen sentido ni valen nada...


En todo caso, ánimo y espero que encuentres lo que andas buscando.
 
Estoy un poco cansadita de fórmulas mágicas para ser más productivo. Parece que si no eres productivo eres gilipollas o algo parecido.

Recuerdo perfectamente los primeros años de cole. A mí me encantaba ir. Aunque era un cole público de pueblo, había muchos juguetes que me gustaban, un montón de cosas muy interesantes y divertidas y además otros niños con los que jugar. Para mí eso era el paraíso.

Siempre me ha gustado aprender y en el colegio había un montón de cosas nuevas cada día.

Parece ser que además era una niña inteligente.

¿Quien sabe la respuesta de esta pregunta? y yo levantaba la mano emocionada porque lo había entendido a la primera y estaba muy contenta por ello.

Aixxxx... Santa inocencia.

Resulta que aprendí que eso no ayuda a hacer amigos.

Y fíjate, en mi caso no hubo mucho problema en mi entorno directo, pero recuerdo verlo en las películas: la niña lista era la marginada y eso me impactó.

Me impactó de verdad, era muy pequeña.

Fue más adelante, acabando la EGB, que empecé además a corregir a los profesores cuando se equivocaban en la pizarra. A mí me parecía lógico. Ellos me corregían a mí para que aprendiera, así que en mi mente no tenía sentido que hubiera un error en la pizarra para todos mis compañeros.

Pero Marina, eso no funciona así.

Aprendí que el éxito no es bueno, que iba a ser rechazada por ello y empecé a hacerme pequeña y a hacer otras cosas en las que no era tan buena y allí me sentía más cómoda. Empecé a bailar. Me gustaba pero se me daba mal.

Pero a base de practicar y probar cosas nuevas, a los 17 años una profesora nueva me puso en el grupo de las "buenas" y me emocioné, resulta que no lo estaba haciendo tan mal.

Como no sabía que estudiar en la Universidad se me ocurrió que ir al instituto del teatro podría ser una buena opción. Nunca había tenido pánico escénico y estaba aprendiendo bastante sobre mi cuerpo con el baile, los malabares y el teatro.

Tú has visto una bailarina de más de 1,70m?

Eso me dijo la profesora que me conocía desde pequeña, y que siempre me decía que parecía la madre en los bailes de fin de curso por mi altura. Yo ya pasaba esa medida. Nadie me recordó todo lo que había progresado, simplemente era demasiado alta. Destacar no era bueno una vez más.

Estudié biología. Lo decidí a cara o cruz en el bar del último año de instituto. Ese era mi nivel de motivación.

Si todo eso eso de los hábitos fuera cierto, si todo eso funcionara, todos seríamos máquinas de productividad porque aparentemente son fórmulas sencillas de cumplir y no necesitas nada especial.

Pero muchos seguimos sin triunfar.

Porque tenemos algo se nos ha grabado a fuego sobre que triunfar no está bien.

Destacar es malo.

Y aunque digas que es miedo al fracaso, perfeccionismo y no sé cuantas excusas de mierda, tienes miedo al éxito igual que yo.

Venimos programados a fuego para no destacar.


Y he cambiado de entorno muchas veces porque sé lo importante que es eso porque mi miedo es más grande que mi voluntad.

Y tengo voluntad y empiezo y destaco...


Y siempre pasa algo que me asusta y me hago pequeña otra vez.


Miedo al éxito. El miedo no tiene un botón que se apaga y ya está, puede ser muy, muy jodido.


Y sé que no soy la única.
Hola, Marina!

Muy interesante tu reflexión y tu historia, la verdad.

Bajo mi punto de vista, todo esto de los hábitos y la productividad, no siempre debe ir ligado a un objetivo externo, y quizá con eso es suficiente. Estoy de acuerdo con que aparentemente son cosas sencillas de cumplir, pero creo que estamos de acuerdo con que sólo es aparentemente, ya que los hábitos son algo muy complicado de respetar y no dejar de lado.
De hecho, es mucho más fácil rendirse y quejarse que tratar de esforzarse por mejorar y hacer algo.

Parece que tú no eres de las personas que se rinde, y eso es algo digno de admirar.

Respecto al miedo, creo que todos sentimos miedo en diferentes aspectos o situaciones de la vida. Lo realmente bonito o interesante respecto al miedo no es dejar de tener miedo, si no hacer las cosas aún teniendo ese miedo.

Y respecto a triunfar... Podemos estar de acuerdo con que triunfar es ganar dinero y conseguir ciertos objetivos en la vida, como podría ser tu caso (no digo que lo sea) de tratar de ser una bailarina profesional. Pero triunfar también es poder estar tranquilo en tu casa currando las horas que te de la gana, haciendo lo que te apetece y dedicándote a tu gente un día cualquiera. Esto puede ser triunfar o llegar al éxito.

Por otro lado, volver a empezar no es malo. De hecho si realmente tienes la habilidad de empezar de 0 y destacar en lo que haces, aunque sea nuevo, eso es digno de admiración. No te conozco, pero por lo que cuentas, suena a que tienes una gran habilidad de tolerancia a los cambios.

Me gustaría quedarme con que el miedo no tiene por que ser algo malo, y sin duda es algo muy común. Aunque no todos hacemos lo mismo con él. Pero hacer las cosas con miedo es una habilidad en la que merece la pena trabajar.

En fin, un saludo y muy interesante lo que compartes.

Te deseo lo mejor!
 
Hola, Marina.

No me cabe ninguna duda de que el miedo "a lo que sea", porque no sé si es al éxito, mata la productividad, o lo que es lo mismo, te lleva a procrastinar constantemente, no terminar nada, que todo se haga demasiado cuesta arriba, a pensar que no vas a ser capaz de hacerlo, etc.

Ser productivo es ser capaz de hacer algo, de generar cosas (si hablamos de negocios, dinero), no de hacer mil cosas en menos tiempo para hacer otras mil cosas. Ahí estaremos de acuerdo.

Para mí, por mi forma de ser, estos ejercicios de racionalización al extremo no son más que otra forma de seguir buscando la excusa para no hacer algo. No te lo tomes a mal, por favor, es como yo veo las cosas. Y no soy perfecto y podría producir aún mucho más de lo que hago. Todos tenemos nuestras cosas.

Hay mucha gente que probablemente haya vivido experiencias muy similares y que el contrario que a ti las ha impulsado todavía más lejos... Por lo que sacar conclusiones de esta manera no me parece que te lleve a ninguna parte, más allá de encontrarte cómoda en una explicación y decir: vaaale, esto es culpa de esto, y yo soy así, entonces no hay nada más que hacer...

La falta de autoestima, el no creérselo, seguramente se pueda superar. Yo no sé cómo, aparte de enfrentarme a ello, y meterme en jaleos. Porque una vez me comprometo, para mi eso es motivación suficiente para llevar a buen puerto la cosa en la que me haya metido.

Si profundizamos un poco, podríamos encontrar otras motivaciones que a su vez me llevan a meterme en esos jaleos y compromisos.


En mi opinión en lo de la identidad está la clave, en cómo nos vemos a nosotros mismos, y en la motivación. Tampoco creo en el tema de los hábitos y sus mecánicas y hacks, porque soy capaz de empezar 10 cosas a la vez si tengo la organización y motivación suficiente, cuando los teóricos de los hábitos dicen que eso no es posible. También puedo ser incapaz de hacer una sola cosa si realmente no me apetece nada y no va conmigo.


Para terminar, te leo y lo que veo son altas expectativas que te has ido creando y frustración por no alcanzar cosas que consideras que deberían estar a tu alcance... Empatizo ahí contigo porque he pensado de esa forma mucho tiempo.

Pero las cosas no tienen por qué ser de una manera. No está marcado en ningún lado que alguien tenga que triunfar o no. No merecemos ni dejamos de merecer nada... Ponerse el éxito o el triunfo como un objetivo es un error. Eso, en realidad, ni siquiera depende de ti.

A muchas personas les ha llegado sin buscarlo, y hasta han llegado a odiar su propio éxito. Otras lo buscan tan desesperadamente que podrían tenerlo delante y no verlo...

Además ¿qué es el éxito?

Si puedes vivir tu vida haciendo lo que quieres hacer, aunque no sea de la forma en la que te lo imaginabas, y pudiendo ser tú misma, creo que sería un nivel de éxito más que razonable para cualquiera. Hay algunas formas de éxito malentendidas que en el momento que las alcanzas, te das cuenta de que no tienen sentido ni valen nada...


En todo caso, ánimo y espero que encuentres lo que andas buscando.
¿Sabes cómo habría interpretado tu mensaje hace unos años? Marina, tiene razón, en realidad eres una vaga y todo esto es sólo una forma de ponerte excusas una vez más. Soy de esas personas que el peor drítico lo llevo dentro. Y las consecuencias son terribles. Porque me ha pasado... (más abajo lo explico claro)

Aunque tu mensaje es mucho más extenso, yo era de las que sólo me quedaba con eso, con lo más duro.



Pero ahora imagina que enciendes tu ordenador para empezar a trabajar y en el tiempo que tarda en cargarse el sistema operativo (pocos segundos) ya estás sudando, tu corazón está acelerado, tu mente está en alerta como si una alarma de peligro de bomba estuviera sonando.

Sabes que eso no es normal, que no tiene ningún sentido e intentas calmarte.

No siempre es fácil, a veces tardas horas en que tu mente vuelva a un estado medio normal que te permita poder disfrutar de un mínimo de concentración.

Otras veces el pánico aparece de repente mientras ya estás en ello. La jornada había empezado bien y de nuevo tu mente en alerta.

Nadie puede trabajar bajo una amenaza de bomba y muerte inminente.

Empiezas a usar técnicas varias, cada médico, psicólogo o terapeuta que has visitado desde la adolescencia te ha dado alguna. Tienes tantas ganas de que este sin sentido termine que lees e investigas donde sea y pruebas todo aunque te parezca ridículo.

Consigues durante periodos más o menos largos tener esa sensación bajo control, no desaparece, pero su intensidad se hace llevadera y puedes ir avanzando.

Los profesionales a los que has preguntado no han profundizado, no sabes el origen y todo lo que haces son parches sin poder evitar que vuelva a surgir esa sensación de pánico irracional.

Por eso decía que el miedo no es como un interruptor que enciendes y apagas a voluntad.

Por supuesto que habrá gente que lo use como excusa. Las excusas valen para todo aquello que "no queremos hacer" porque no nos apetece o nos da pereza.

La pereza es una cosa. No afecta a tu capacidad de hacer cosas, sólo que no lo haces y ya está.

Pero el miedo es un síntoma fisiológico y mental y es realmente paralizante.

La buena noticia es que tiene un origen, una causa. Encontrarla no es garantía de poder solucionarlo, pero si el problema dura demasiado la única esperanza de poder desactivarlo es encontrar esa causa.

Muchas veces las causas se resuelven solas, nos pasa algo en la vida que soluciona ese origen. Y pensamos que como en nuestro caso fue así, tendrá que ser así para todo el mundo. Otras veces esto no sucede de forma natural y hay que ir más profundo.

Además da vergüenza hablar sobre un tema que sabes que va a ser juzgado rápido porque es "raro". Hasta los mismos profesionales que he visitado algunos no me han tomado en serio.

Algunos que sí han profundizado simplemente me han puesto alguna etiqueta pero nadie busca el origen, la causa.

Casi todo tiene una causa y si se encuentra esa causa, y se consigue desactivar, el síntoma desaparece porque nuestra biología no se activa por algo que ya no es necesario.

Por cierto, esto vale para síntomas mentales y físicos.

Todo tiene un sentido y una causa. La medicina oficial y las terapias alternativas se basan en tapar el síntoma, pero eso es como cortar el cable del piloto del coche que te indica que falta aceite. Puedes no ver la bombillita encendida, pero sigue faltando aceite (la causa de que el piloto se encendiera).


Escribí en este foro porque esto le puede estar pasando a más gente y quizás mi testimonio les ayudaba a encontrar esa causa y poder desactivarla.

En todo este tiempo buscando respuestas nunca he encontrado a nadie hablando de este pánico frente a una tarea que hay que terminar.

Hay que tener cuidado cuando se juzga el comportamiento de alguien porque hay personas viviendo una batalla interna terrible y los comentarios que lo minimizan todavía les hunde más.

Imagínate que yo me hubiera quedado con tus palabras (las que mi mente habría seleccionado para machacarme): Marina, sólo son excusas.

Y lo llevo más allá, me diría: no lo haces porque no quieres, eres una perezosa y fracasas por eso.

¿Sabes qué sucede ahí? Que el síntoma empeora, los ataques de pánico se intensifican, no duermes por las noches y esa sensación de fracaso empieza a afectar a otros aspectos de tu vida.

Hay gente que no puede salir de esos bucles y arruina su vida o la termina.

Por suerte yo no soy una persona perezosa y odio ponerme excusas.

Sé que lo que me pasa es patológico y lo he compartido por aquí venciendo la vergüenza con la intención de que pueda ayudar a alguien que se encuentre en una situación parecida en este tema o en otros.

Y compartirlo también me ayuda a mí de muchas formas.

Hay temas que si no los vives no se entienden y si los vives tampoco porque no encuentras referentes o alguien que pueda ayudarte.

Compartir este tipo de experiencias puede ayudar a la persona adecuada.

El resto estarán pensando algo así: Vaya paja mental se ha hecho esta mujer para justificar su pereza... 🤣🤣🤣



Gracias por tu comentario porque me ha obligado a explicarme mejor y quizás así cumplir mi objetivo de ayudar a alguien que pase por algo parecido. Y por supuesto me ayudo a mí misma a comprender lo que me sucede al esforzarme en explicarlo mejor. No para excusarme, para superarlo.

Para el que quiera ir más allá: el origen se encuentra al recordar cuando fue la primera vez que apareció ese síntoma, eso es lo que hay que resolver.

En algunos casos es muy complicado porque éramos muy pequeños y habitualmente cuando hay algo grave que no se pudo resolver también hay un vacío de memoria.

Luego los eventos posteriores, llamados raíles o recaídas, nos dan pistas sobre ese impacto que activó lo que ahora sufres.


Ricardo, yo me pasé los 5 años de universidad tomando ansiolíticos y prácticamente sin ser capaz de estudiar. Lo suplía porque era constante e iba a clase y me acordaba de lo que se explicaba allí. tengo la suerte de pillar las cosas al vuelo y eso me resultó suficiente para ir aprobando exámenes. He tardado mucho en conseguir cosas que sé que podría hacer un mucho menos tiempo, pero no me rindo, no pongo excusas y si hay una temporada buena, avanzo con fuerza.



Sigo avanzando y por eso estoy aquí.



No le deseo a nadie vivir este infierno y si alguien vive uno parecido, ojalá que entenderlo le ayude.
 
Hola Marina.

Es que este último mensaje no tiene absolutamente nada que ver con el primero. Entiendo que esa vergüenza que comentas te hizo escribir de forma muy superficial sobre lo que te está pasando. Ni mucho menos era mi intención minimizar tu problema o simplificarlo llamándote perezosa. Tengo claro que no lo eres y que los tiros no van por ahí.

Espero que puedas encontrar una solución y encontrarte a gusto. No me gustaría estar en tu pellejo. Al leerte me vino a la mente una compañera que se acaba de presentar (@monicabahillo ) y habla de cosas con las que probablemente te puedas identificar. Hay parches y parches (no digo que lo que hace Mónica sea un parche, no me lo parece en realidad), y siempre es mejor encontrar la solución, pero si un parche funciona y no tiene contraindicaciones, bienvenido sea... échale un ojo.

Lo que dices de haber terminado la carrera tomando ansiolíticos... Joder. Yo la habría dejado en cuanto me hubiera generado esos síntomas... sea lo que sea que eso signifique.

Te mando un abrazo.
 
Estoy un poco cansadita de fórmulas mágicas para ser más productivo. Parece que si no eres productivo eres gilipollas o algo parecido.

Recuerdo perfectamente los primeros años de cole. A mí me encantaba ir. Aunque era un cole público de pueblo, había muchos juguetes que me gustaban, un montón de cosas muy interesantes y divertidas y además otros niños con los que jugar. Para mí eso era el paraíso.

Siempre me ha gustado aprender y en el colegio había un montón de cosas nuevas cada día.

Parece ser que además era una niña inteligente.

¿Quien sabe la respuesta de esta pregunta? y yo levantaba la mano emocionada porque lo había entendido a la primera y estaba muy contenta por ello.

Aixxxx... Santa inocencia.

Resulta que aprendí que eso no ayuda a hacer amigos.

Y fíjate, en mi caso no hubo mucho problema en mi entorno directo, pero recuerdo verlo en las películas: la niña lista era la marginada y eso me impactó.

Me impactó de verdad, era muy pequeña.

Fue más adelante, acabando la EGB, que empecé además a corregir a los profesores cuando se equivocaban en la pizarra. A mí me parecía lógico. Ellos me corregían a mí para que aprendiera, así que en mi mente no tenía sentido que hubiera un error en la pizarra para todos mis compañeros.

Pero Marina, eso no funciona así.

Aprendí que el éxito no es bueno, que iba a ser rechazada por ello y empecé a hacerme pequeña y a hacer otras cosas en las que no era tan buena y allí me sentía más cómoda. Empecé a bailar. Me gustaba pero se me daba mal.

Pero a base de practicar y probar cosas nuevas, a los 17 años una profesora nueva me puso en el grupo de las "buenas" y me emocioné, resulta que no lo estaba haciendo tan mal.

Como no sabía que estudiar en la Universidad se me ocurrió que ir al instituto del teatro podría ser una buena opción. Nunca había tenido pánico escénico y estaba aprendiendo bastante sobre mi cuerpo con el baile, los malabares y el teatro.

Tú has visto una bailarina de más de 1,70m?

Eso me dijo la profesora que me conocía desde pequeña, y que siempre me decía que parecía la madre en los bailes de fin de curso por mi altura. Yo ya pasaba esa medida. Nadie me recordó todo lo que había progresado, simplemente era demasiado alta. Destacar no era bueno una vez más.

Estudié biología. Lo decidí a cara o cruz en el bar del último año de instituto. Ese era mi nivel de motivación.

Si todo eso eso de los hábitos fuera cierto, si todo eso funcionara, todos seríamos máquinas de productividad porque aparentemente son fórmulas sencillas de cumplir y no necesitas nada especial.

Pero muchos seguimos sin triunfar.

Porque tenemos algo se nos ha grabado a fuego sobre que triunfar no está bien.

Destacar es malo.

Y aunque digas que es miedo al fracaso, perfeccionismo y no sé cuantas excusas de mierda, tienes miedo al éxito igual que yo.

Venimos programados a fuego para no destacar.


Y he cambiado de entorno muchas veces porque sé lo importante que es eso porque mi miedo es más grande que mi voluntad.

Y tengo voluntad y empiezo y destaco...


Y siempre pasa algo que me asusta y me hago pequeña otra vez.


Miedo al éxito. El miedo no tiene un botón que se apaga y ya está, puede ser muy, muy jodido.


Y sé que no soy la única.
Hola Marina,

gracias por compartir. Me identifico mucho con lo que has contado.

Yo huía, y me alejaba de todo lo que supusiera un esfuerzo, ni me esforzaba, yo, sí me ponía excusas, yo no luchaba cómo tú.

Sólo decirte que no pierdas la esperanza, yo he sido capaz de controlar mis miedos y enfrentarme a ellos, dicen que más vale tarde que nunca.

Ahora, de vez en cuando veo algo que repito y no tiene sentido y voy a ver de donde viene, pero esto al principio era casi imposible, el miedo no me dejaba.

Tuve que empezar en el ahora, y con el tiempo ir para atrás se hizo más sencillo.

Estoy seguro de que todo lo aprendido, cómo en un puzzle se ordenará en tu cabeza, y todo cambiará. Sé que pasará porque me pasó a mi.

Un abrazo fuerte, y mucho ánimo
 
Estoy un poco cansadita de fórmulas mágicas para ser más productivo. Parece que si no eres productivo eres gilipollas o algo parecido.

Recuerdo perfectamente los primeros años de cole. A mí me encantaba ir. Aunque era un cole público de pueblo, había muchos juguetes que me gustaban, un montón de cosas muy interesantes y divertidas y además otros niños con los que jugar. Para mí eso era el paraíso.

Siempre me ha gustado aprender y en el colegio había un montón de cosas nuevas cada día.

Parece ser que además era una niña inteligente.

¿Quien sabe la respuesta de esta pregunta? y yo levantaba la mano emocionada porque lo había entendido a la primera y estaba muy contenta por ello.

Aixxxx... Santa inocencia.

Resulta que aprendí que eso no ayuda a hacer amigos.

Y fíjate, en mi caso no hubo mucho problema en mi entorno directo, pero recuerdo verlo en las películas: la niña lista era la marginada y eso me impactó.

Me impactó de verdad, era muy pequeña.

Fue más adelante, acabando la EGB, que empecé además a corregir a los profesores cuando se equivocaban en la pizarra. A mí me parecía lógico. Ellos me corregían a mí para que aprendiera, así que en mi mente no tenía sentido que hubiera un error en la pizarra para todos mis compañeros.

Pero Marina, eso no funciona así.

Aprendí que el éxito no es bueno, que iba a ser rechazada por ello y empecé a hacerme pequeña y a hacer otras cosas en las que no era tan buena y allí me sentía más cómoda. Empecé a bailar. Me gustaba pero se me daba mal.

Pero a base de practicar y probar cosas nuevas, a los 17 años una profesora nueva me puso en el grupo de las "buenas" y me emocioné, resulta que no lo estaba haciendo tan mal.

Como no sabía que estudiar en la Universidad se me ocurrió que ir al instituto del teatro podría ser una buena opción. Nunca había tenido pánico escénico y estaba aprendiendo bastante sobre mi cuerpo con el baile, los malabares y el teatro.

Tú has visto una bailarina de más de 1,70m?

Eso me dijo la profesora que me conocía desde pequeña, y que siempre me decía que parecía la madre en los bailes de fin de curso por mi altura. Yo ya pasaba esa medida. Nadie me recordó todo lo que había progresado, simplemente era demasiado alta. Destacar no era bueno una vez más.

Estudié biología. Lo decidí a cara o cruz en el bar del último año de instituto. Ese era mi nivel de motivación.

Si todo eso eso de los hábitos fuera cierto, si todo eso funcionara, todos seríamos máquinas de productividad porque aparentemente son fórmulas sencillas de cumplir y no necesitas nada especial.

Pero muchos seguimos sin triunfar.

Porque tenemos algo se nos ha grabado a fuego sobre que triunfar no está bien.

Destacar es malo.

Y aunque digas que es miedo al fracaso, perfeccionismo y no sé cuantas excusas de mierda, tienes miedo al éxito igual que yo.

Venimos programados a fuego para no destacar.


Y he cambiado de entorno muchas veces porque sé lo importante que es eso porque mi miedo es más grande que mi voluntad.

Y tengo voluntad y empiezo y destaco...


Y siempre pasa algo que me asusta y me hago pequeña otra vez.


Miedo al éxito. El miedo no tiene un botón que se apaga y ya está, puede ser muy, muy jodido.


Y sé que no soy la única.
Hola Marina

He leído hasta dos veces lo que dices y sin ánimo de simplificar lo que nos cuentas, por favor, lo que noto y es mi percepción, es que te pasa lo que a la gran mayoría de mujeres nos ha venido pasando desde que no tenemos dientes... Y es que no identificamos con cierta identidad que no ha sido creada por nosotras, aunque pensemos que sí, o peor aún, aunque nunca lleguemos a pensar en esto porque ponemos nuestra atención en muchas otras cosas.

Esto también les sucede a los hombre. Obviamente.

Lo que pasa es que hago esa distinción aquí, solo por lo que nos cuentas. El tema de miedo al éxito, y temas de productividad.

Trabajo con mujeres que quieren emprender o ya emprenden, no porque sea psicóloga, dios me libre, no porque sea coach, porque soy una mujer, soy una persona común y corriente, que lleva casi una década hace deporte de competición y esto me llevó a volver a sacar del armario a esa niña curiosa que olvidamos en un armario cogiendo polvo, por que ya somos adultas. Cagada.


Quería saber por qué mi mente bajaba el listón cuando tenía que hacer lo que sabía hacer, por qué lo estaba leyendo como algo a lo que tenerle miedo... lo que suponía estar expuesta, ganar, perder, fallar, que te miren con lupa lo que haces , pensar en decepcionar, y esas movidas que son la retórica de una mentalidad normal, pero que te puede hundir en la miseria si no la entrenas al igual que cualquier músculo.


He tenido la oportunidad de tener conversaciones con muy profundas con todo tipo de mujeres y hombres del mundo del deporte nacional, mundial y Olímpico, y también gente que nada saben de deporte de este nivel pero que tiene negocios que no venden y otros que venden millones.. y todos hablan de lo mismo... La identidad.

(Esto engloba muchas cosas, ya lo sabes).

Yo misma he podido darle una oportunidad a esta vida poniendo todo el foco en mi identidad.
Parece simple, pero no lo es, pero tampoco es un muro infranqueable.

Tu eres Bióloga sabes cómo va esto. Si tu cerebro es plástico y resulta que desde pequeña ha interpretado como una verdad inamovible que cada vez que destacas sucede lo que cuentas... Ese pensamiento, creó una emoción ( tu sistema nervioso la conoce ) y de todo esto sale una retorica, nos demos o no cuenta... lo que vemos es el resultado, no la causa.





Te mando un abrazo querida.
Espero que sigas curioseando.




Es mi web por si te sirve en algún momento, envío un email diario a mi lista, y no, no hay un regalo por apuntarse.

Besos.
 
¿Sabes cómo habría interpretado tu mensaje hace unos años? Marina, tiene razón, en realidad eres una vaga y todo esto es sólo una forma de ponerte excusas una vez más. Soy de esas personas que el peor drítico lo llevo dentro. Y las consecuencias son terribles. Porque me ha pasado... (más abajo lo explico claro)

Aunque tu mensaje es mucho más extenso, yo era de las que sólo me quedaba con eso, con lo más duro.



Pero ahora imagina que enciendes tu ordenador para empezar a trabajar y en el tiempo que tarda en cargarse el sistema operativo (pocos segundos) ya estás sudando, tu corazón está acelerado, tu mente está en alerta como si una alarma de peligro de bomba estuviera sonando.

Sabes que eso no es normal, que no tiene ningún sentido e intentas calmarte.

No siempre es fácil, a veces tardas horas en que tu mente vuelva a un estado medio normal que te permita poder disfrutar de un mínimo de concentración.

Otras veces el pánico aparece de repente mientras ya estás en ello. La jornada había empezado bien y de nuevo tu mente en alerta.

Nadie puede trabajar bajo una amenaza de bomba y muerte inminente.

Empiezas a usar técnicas varias, cada médico, psicólogo o terapeuta que has visitado desde la adolescencia te ha dado alguna. Tienes tantas ganas de que este sin sentido termine que lees e investigas donde sea y pruebas todo aunque te parezca ridículo.

Consigues durante periodos más o menos largos tener esa sensación bajo control, no desaparece, pero su intensidad se hace llevadera y puedes ir avanzando.

Los profesionales a los que has preguntado no han profundizado, no sabes el origen y todo lo que haces son parches sin poder evitar que vuelva a surgir esa sensación de pánico irracional.

Por eso decía que el miedo no es como un interruptor que enciendes y apagas a voluntad.

Por supuesto que habrá gente que lo use como excusa. Las excusas valen para todo aquello que "no queremos hacer" porque no nos apetece o nos da pereza.

La pereza es una cosa. No afecta a tu capacidad de hacer cosas, sólo que no lo haces y ya está.

Pero el miedo es un síntoma fisiológico y mental y es realmente paralizante.

La buena noticia es que tiene un origen, una causa. Encontrarla no es garantía de poder solucionarlo, pero si el problema dura demasiado la única esperanza de poder desactivarlo es encontrar esa causa.

Muchas veces las causas se resuelven solas, nos pasa algo en la vida que soluciona ese origen. Y pensamos que como en nuestro caso fue así, tendrá que ser así para todo el mundo. Otras veces esto no sucede de forma natural y hay que ir más profundo.

Además da vergüenza hablar sobre un tema que sabes que va a ser juzgado rápido porque es "raro". Hasta los mismos profesionales que he visitado algunos no me han tomado en serio.

Algunos que sí han profundizado simplemente me han puesto alguna etiqueta pero nadie busca el origen, la causa.

Casi todo tiene una causa y si se encuentra esa causa, y se consigue desactivar, el síntoma desaparece porque nuestra biología no se activa por algo que ya no es necesario.

Por cierto, esto vale para síntomas mentales y físicos.

Todo tiene un sentido y una causa. La medicina oficial y las terapias alternativas se basan en tapar el síntoma, pero eso es como cortar el cable del piloto del coche que te indica que falta aceite. Puedes no ver la bombillita encendida, pero sigue faltando aceite (la causa de que el piloto se encendiera).


Escribí en este foro porque esto le puede estar pasando a más gente y quizás mi testimonio les ayudaba a encontrar esa causa y poder desactivarla.

En todo este tiempo buscando respuestas nunca he encontrado a nadie hablando de este pánico frente a una tarea que hay que terminar.

Hay que tener cuidado cuando se juzga el comportamiento de alguien porque hay personas viviendo una batalla interna terrible y los comentarios que lo minimizan todavía les hunde más.

Imagínate que yo me hubiera quedado con tus palabras (las que mi mente habría seleccionado para machacarme): Marina, sólo son excusas.

Y lo llevo más allá, me diría: no lo haces porque no quieres, eres una perezosa y fracasas por eso.

¿Sabes qué sucede ahí? Que el síntoma empeora, los ataques de pánico se intensifican, no duermes por las noches y esa sensación de fracaso empieza a afectar a otros aspectos de tu vida.

Hay gente que no puede salir de esos bucles y arruina su vida o la termina.

Por suerte yo no soy una persona perezosa y odio ponerme excusas.

Sé que lo que me pasa es patológico y lo he compartido por aquí venciendo la vergüenza con la intención de que pueda ayudar a alguien que se encuentre en una situación parecida en este tema o en otros.

Y compartirlo también me ayuda a mí de muchas formas.

Hay temas que si no los vives no se entienden y si los vives tampoco porque no encuentras referentes o alguien que pueda ayudarte.

Compartir este tipo de experiencias puede ayudar a la persona adecuada.

El resto estarán pensando algo así: Vaya paja mental se ha hecho esta mujer para justificar su pereza... 🤣🤣🤣



Gracias por tu comentario porque me ha obligado a explicarme mejor y quizás así cumplir mi objetivo de ayudar a alguien que pase por algo parecido. Y por supuesto me ayudo a mí misma a comprender lo que me sucede al esforzarme en explicarlo mejor. No para excusarme, para superarlo.

Para el que quiera ir más allá: el origen se encuentra al recordar cuando fue la primera vez que apareció ese síntoma, eso es lo que hay que resolver.

En algunos casos es muy complicado porque éramos muy pequeños y habitualmente cuando hay algo grave que no se pudo resolver también hay un vacío de memoria.

Luego los eventos posteriores, llamados raíles o recaídas, nos dan pistas sobre ese impacto que activó lo que ahora sufres.


Ricardo, yo me pasé los 5 años de universidad tomando ansiolíticos y prácticamente sin ser capaz de estudiar. Lo suplía porque era constante e iba a clase y me acordaba de lo que se explicaba allí. tengo la suerte de pillar las cosas al vuelo y eso me resultó suficiente para ir aprobando exámenes. He tardado mucho en conseguir cosas que sé que podría hacer un mucho menos tiempo, pero no me rindo, no pongo excusas y si hay una temporada buena, avanzo con fuerza.



Sigo avanzando y por eso estoy aquí.



No le deseo a nadie vivir este infierno y si alguien vive uno parecido, ojalá que entenderlo le ayude.
Hola Marina, sí, te entiendo. En momentos muy puntuales de mi vida he pasado por esa sensación de pánico... y entender el sistema nervioso desde la perspectiva corporal (no mental o emocional, que van como dices, a los síntomas), sino al cuerpo, a la biología, para mi ha sido un antes y un después. No sé si te suena Lorena Cuendias, de Mujer Alquimia. Precisamente habla de todo esto, de cómo un sistema nervioso abrumado y colapsado está en modo supervivencia y desde ahí no hay razonamiento lógico que valga... Lorena trabaja desde una perspectiva somática, con dinámicas que amplían "el ancho de banda" de seguridad interna que podemos tolerar... A veces tiene un lenguaje "elevado" que a mi personalmente me rechina un poco, pero aun así de verdad te digo que he notado avances, y sobre todo he entendido que no hay nada malo en mi. Tiene un libro que se llama Tu cuerpo sabe tu historia, que resume bien toda su perspectiva de trabajo. También se mueve mucho en Instagram. Ojalá te sirva. Abrazo!!
 
Hola Marina.

Es que este último mensaje no tiene absolutamente nada que ver con el primero. Entiendo que esa vergüenza que comentas te hizo escribir de forma muy superficial sobre lo que te está pasando. Ni mucho menos era mi intención minimizar tu problema o simplificarlo llamándote perezosa. Tengo claro que no lo eres y que los tiros no van por ahí.

Espero que puedas encontrar una solución y encontrarte a gusto. No me gustaría estar en tu pellejo. Al leerte me vino a la mente una compañera que se acaba de presentar (@monicabahillo ) y habla de cosas con las que probablemente te puedas identificar. Hay parches y parches (no digo que lo que hace Mónica sea un parche, no me lo parece en realidad), y siempre es mejor encontrar la solución, pero si un parche funciona y no tiene contraindicaciones, bienvenido sea... échale un ojo.

Lo que dices de haber terminado la carrera tomando ansiolíticos... Joder. Yo la habría dejado en cuanto me hubiera generado esos síntomas... sea lo que sea que eso signifique.

Te mando un abrazo.
Gracias Ray por tu mención, me alegra saber que con lo poquito que expliqué ayer en mi presentación, pudieras captar el mensaje tan bien!

Efectivamente la respiración es la herramienta más poderosa que tenemos y con la única con la que podemos regular nuestro sistema nervioso...y como muy bien ha explicado @Diana León :"Ese pensamiento, creó una emoción ( tu sistema nervioso la conoce ) y de todo esto sale una retorica, nos demos o no cuenta... lo que vemos es el resultado, no la causa."

La respiración es una de las pocas funciones del cuerpo que está entre lo automático y lo voluntario.
Normalmente respiramos sin pensar.
Pero cuando empezamos a respirar de forma consciente, entramos directamente en el sistema nervioso, que es el puente entre el cuerpo, las emociones y la mente.

Cuando respiramos de forma superficial y rápida —como muchas personas hacen en el día a día— el cuerpo interpreta que estamos en estado de alerta.
Y cuando el cuerpo vive mucho tiempo en ese estado, el sistema nervioso se acostumbra a vivir en tensión.

Lo interesante es que si cambiamos la forma de respirar, también cambia el estado del sistema nervioso.

Y cuando el sistema nervioso cambia, cambia todo lo demás: la mente se calma, el cuerpo se relaja y empiezan a aparecer sensaciones y emociones que normalmente estaban bloqueadas.
En las sesiones de Breathwork más intensas que ofrezco dentro de mis programas veo cómo muchas mujeres y hombres pueden revertir esos patrones que explica Marina....

De hecho Marina lo explica muy bien.... Hay cosas que su cabeza ya ha entendido…pero (a mi modo de verlo y entenderlo) su cuerpo todavía no lo ha soltado.

Y sí, puedes haber leído libros, puedes haber ido a terapia, puedes saber perfectamente de dónde viene lo que te pasa...Y aun así, seguir reaccionando igual.Por qué?Porque muchas de nuestras emociones no se guardan en la mente.Se guardan en el cuerpo.
El cuerpo recuerda cosas que tu mente ya ha olvidado como momentos en los que te sentiste rechazada.
Momentos en los que te dijeron que no eras suficiente. O momentos en los que aprendiste que destacar podía ser peligroso...

Quizá cuando eras pequeña te castigaron por hablar demasiado.
O por brillar.
O por ser diferente....
Y aunque hoy seas adulta, una parte de tu cuerpo sigue intentando protegerte.

Por eso a veces te autosaboteas.
Por eso te cuesta exponerte.
Por eso cuando algo empieza a ir bien… algo dentro de ti se frena.


No es falta de voluntad.Ni excusas....como explica Marina....Es nuestro sistema nervioso intentando mantenernos a salvo.
Y aquí es donde entra la respiración.La respiración es una de las pocas puertas que tenemos para hablar directamente con el cuerpo.


Cuando respiramos de una forma profunda y consciente, algo empieza a cambiar.La mente se calma.El cuerpo empieza a sentir.
Y emociones que llevaban años guardadas empiezan a moverse.

A veces aparecen como sensaciones. A veces como llanto o risa...A veces como una descarga de energía.
No porque estés “buscando” nada, sino porque tu cuerpo por fin tiene espacio para soltar. Y cuando el cuerpo suelta… algo se reordena, como patrones que llevaban repitiendose años atrás y que ahora por fin, empiezan a aflojarse porque tu sistema nervioso aprende algo nuevo: que ya no estás en peligro.


Por eso el breathwork puede ser tan transformador. Porque no estamos intentando convencer a la mente.Estamos ayudando al cuerpo a liberar lo que lleva demasiado tiempo sosteniendo.

Y cuando el cuerpo se libera…tu vida empieza a moverse de otra manera.

Perdonar que me haya extendido tanto pero es que me apasiona lo que enseño y me alucina ver cómo le cambia la vida a las personas el poder de la respiración y lo mucho que se puede llegar a liberar en cada sesión!
Y sí, sin duda le aconsejo a Marina que le eche un ojo a este tipo de sesiones que a mi modo de verlo son terapia pura, porque efectivamente no son parches, van directamente al origen de la causa y para mi gusto, a la mejor solución!

Aquí me ofrezco para cualquier duda o consulta....
 
Volver
Arriba